Después de fichar a Felipe González, ahora la derecha quiere al rey
El culebrón sobre el retorno del rey ya ha convertido los diarios de Madrid en portavoces oficiosos de los diferentes actores en juego. Gobierno, PP, Zarzuela y Juan Carlos se van enviando los mensajitos en público ante la mirada atónita del público lector, que se enfrenta a titulares contradictorios aquí y allá. A El País (o sea, al gobierno del PSOE) le hace una gracia regular y por eso titula con una extraña exigencia del emérito. “Juan Carlos I supedita su regreso a España a residir en la Zarzuela”, escriben. Y enseguida añaden un subtítulo según el cual “la Casa Real señala que debería trasladar también el domicilio fiscal”. Ah, ¿quieres venir? Pues paga como los súbditos. Es una condición pensada para que se autodescalifique. La clave nos la da este otro titular deEl Mundo: “Juan Carlos no recibe asignación y vehicula sus ingresos de forma privada”. Es una formulación opaca, pero que cualquier lector sabe descodificar correctamente: hay una red de amistades que lo financian (y es pertinente preguntarse si hay contrapartidas a cambio) y sobre estos viajes de dinero hay una fiscalización digámoslo así tenue. El diario vende la exclusiva de una entrevista (“Acabaré ganando”, dice este curioso mártir desde su exilio dorado) y rechaza que se hable de su final o de una situación de soledad. A fe de Dios, o de Alá, que no apostaría contra el segundo de estos términos.
¿Por qué este interés sobre el regreso del rey? La derecha ha intentado instrumentalizar a Felipe VI en su favor, haciéndolo aparecer como salvador necesario ante un Estado en descomposición por el virus sanchista, pero la operación no les ha salido bien. Tener al viejo rey de vuelta, y encima rehabilitado, les permite sumar un activo simbólico que sobre todo favorece las posiciones conservadoras. Ya tienen a Felipe González remando por la causa, pero todavía les falta este cromo vintage.