La princesa Elionor subidubidú sube al avión

La princesa Leonor comienza el último año de formación militar en la academia del aire
06/05/2026
Jefe de Media
2 min

La construcción mediática de los reyes en España merecería un libro que haría avergonzar a más de un medio. Uno de los capítulos más deliciosos, por si alguien se anima a escribirlo, sería toda la parafernalia que se monta para investirles de un aura militar. Es cierto que, formalmente, con la corona de rey se incluye el cargo de capitán general de las fuerzas armadas, pero es evidente que las decisiones que conllevan ir a disparar tiros aquí o allá las toma, por suerte, el Congreso. Y, por tanto, la abundancia de fotografías que hemos visto estas últimas semanas en las que se ve a la princesa Leonor pilotando aviones de guerra es algo más que la constatación gráfica de su formación militar: se trata de actos de propaganda pura y dura, ejecutados con la complicidad de los medios que rinden vasallaje. No digo que la heredera al trono no deba tener conocimientos militares, pero diría que, en caso de conflicto, ella sería precisamente la última española en subir a un Eurofighter y empezar a repartir balas con el cañón Mauser BK-27 porque todo se activaría para mantenerla sana, salva y bien bunkearizada.

Fotografiar a Leonor con el traje caqui de camuflaje y las manos al volante de una bestia de 110 millones de dólares es una frivolidad solo explicable por el relato que se quiere transmitir: que ella –en virtud de su linaje– ha recibido una formación exclusiva que la capacita para comandar a todos los militares (incluyendo a veteranos con décadas de carrera y que han pisado el terreno). Este miércoles era La Razón quien la mostraba, intrépida, pero hace unos días El País ofrecía una foto similar que me imagino que debió de hacer fruncir el ceño a sus lectores republicanos, si todavía los retiene. Ya lo cantaba la buena gente de La Trinca, en la canción que me ha ayudado a titular el Pareu Màquines de hoy: “Y yendo arriba y abajo recorrimos de gorra / la Seca y la Meca y el valle de Andorra”.

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