El lunes, en En boca de todos, insistían en que el apuñalamiento de Esplugues se trataba de un atentado yihadista a pesar de la información oficial que lo descartaba. Nacho Abad, el rey del sensacionalismo y la desinformación, resumió el caso a su audiencia con una frivolidad cruel: “Un inmigrante magrebí ha apuñalado a una chavala de 16 años y se ha montado el lío”. No solo se equivocaba en la edad de la víctima. Tampoco le importaba un bledo el nombre del barrio donde habían ocurrido los hechos, y a Finestrelles le decía Finisterre. Y después añadía: “O no me acuerdo como se llama”. Es la chulería de la falta de escrúpulos, que hasta le permite exhibir la ignorancia. Cuando una vecina le corrigió la edad de la mujer asesinada y le dijo que tenía 41 años, Abad, en vez de rectificarlo y disculparse, pidió a la entrevistada que justificara su error: “Tú, como yo, también habrás leído en todos los medios de comunicación que la víctima tenía 16 años”.El programa no paraba de repetir las grabaciones de los vecinos en bucle y la fotografía del agresor. El vídeo tenía una locución sensacionalista propia de aquellos vídeos de Aquí hay tomate. Pero pasó un hecho muy grave y sintomático. Cuando Nacho Abad dio paso al reportero que estaba en Esplugues señalando la nacionalidad del agresor, en el breve silencio de la conexión se oyó una voz que se filtraba de un micrófono del plató que susurraba: “La palabra es «moro»”. Hay que prestarle atención, pero se oye perfectamente. Exactamente, a las 11 horas, 12 minutos y 32 segundos del mediodía, según indicaba el rótulo horario del mismo programa en pantalla. El comentario racista delata cuál es la perspectiva ideológica del programa. Nacho Abad enfocaba la información haciendo énfasis en el atentado terrorista como hipótesis principal. El redactor entrevistó a un vecino y dos vecinas, una de las cuales insistía en que el agresor gritó "Al·là" en el momento de atacar a la víctima. El presentador interrogaba a la mujer haciéndole repetir si creía que era un acto yihadista. “Atentado yihadista total”, fue la respuesta. Para variar, el portavoz de un sindicato de Mossos confirmaba que el grito de "Allahu Akbar" solía ser indicativo de este tipo de terrorismo. “¿Pensáis que es un atentado yihadista?”, preguntaba Abad a los tertulianos, y algunos de ellos contestaban que sí con convicción, basándose más en su olfato que en el rigor periodístico.Abad presionaba a los vecinos para que explicaran la causa de la inseguridad vecinal que percibían, y preguntaba si ellos lo relacionaban con el incremento de la inmigración en el barrio. Una vez consiguió la respuesta afirmativa, pidió la confirmación del portavoz de Mossos, que lo ratificó. “Tú estás vinculando la inseguridad en Barcelona con la cantidad de inmigración en Barcelona”, le repitió, para que lo dejara bien claro. La motivación de toda la información era puramente xenófoba. La prueba de cómo la información de sucesos se está convirtiendo en munición ideológica.