Hacer bromas sobre un criminal de guerra
BarcelonaYa hace tiempo que se han puesto de moda en las televisiones los cajones creativos y con tono humorístico, siguiendo la estela de programas como Cachitos, pero lo que no es aceptable es traspasar la línea de los programas ligeros y usar la fórmula para los informativos. El pasado jueves en La Sexta se vio uno especialmente desafortunado relativo a la muerte en prisión del criminal de guerra Ratko Mladic: "El carnicero de Bosnia, finado". Siempre digo a mis alumnos de periodismo que se deben evitar a toda costa los juegos de palabras en los titulares, porque son una distorsión que distrae de su función principal. En este caso, entiendo que el redactor pensó que se podía permitir esta fórmula presuntamente ingeniosa para provocar una sonrisa al espectador. Pero en este caso, el redactor se debe poner siempre, y en primer lugar, en la piel de las víctimas de un personaje sanguinario como Mladic, que planificó y ejecutó fríamente una matanza de 8.000 bosnios en Srebrenica, la matanza más grande que se ha producido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
La obligación de los periodistas es ponerse siempre del lado de las víctimas, no mofarse de ellas o intentar sacar algún tipo de provecho con titulares amarillistas. En el caso de Mladic, sin embargo, muchos medios, por las prisas o por ignorancia, lanzaron la noticia sin dar el contexto necesario. Hablaban de la muerte de un general serbio, sin más. En este caso estaba justificado usar fórmulas como "el carnicero de Bosnia" o "el verdugo de Srebrenica", que fue la que eligió el ARA. Por cierto, que el ideólogo de la matanza, así como del asedio de Sarajevo, no fue Mladic sino Radovan Karadzic, que cumple cadena perpetua en La Haya. Uno de los pocos ejemplos de cómo la justicia internacional puede hacer, precisamente, justicia.