El causante del fuego que no interesa

Incendio Madrid, Burdeos, la Vall d’Uixó, Portugal... Las portadas de la prensa europea vienen estos días teñidas del color naranja de las llamas, pero en España, los diarios de Madrid siguen con la cantinela de siempre. Que si Ayuso se declara incapaz de gestionar los fuegos, pero no se pierde ninguna oportunidad de foto, denuncian unos. Que si Sánchez no se expone al contacto con los vecinos por miedo a recibir un baño de realidad y malestar, contestan los otros. Ha sido una semana funesta y las portadas de Madrid han conseguido también chamuscar el debate político mientras había un gran ausente en las primeras páginas: el cambio climático. Con el accidente ferroviario de Adamuz de seguida quisimos saber si la vía estaba bien soldada y quién debía revisar cada palmo de raíl. Las Salomés de turno tenían preparadas unas cuantas bandejas para servir las cabezas políticas que se pudieran degollar. Como la emergencia climática no está asociada a una dimisión posible, la prensa de trinchera obvia este factor.

Y esto mientras la extrema derecha habla de “fanatismo climático” para seguir alimentando el negacionismo, al tiempo que entona el mantra según el cual el problema son las normativas que impiden limpiar el bosque. Sánchez, ni que sea por interés propio, ha propuesto un pacto de estado sobre clima. Los diarios de la derecha, que de vez en cuando se llenan la boca con la necesidad de transversalidad –solo cuando reivindicar esto perjudica al PSOE– no se pondrán ahora de cara. Me juego un guisante carbonizado a que las portadas del día siguiente a su comparecencia buscarán la crítica más que la aproximación. En todo caso, la caverna no es declaradamente negacionista, pero hace oídos sordos poniendo historias humanas en las portadas –las estampas particulares siempre eclipsan el problema general– o postales de Ayuso y los reyes consolando a los evacuados. Es la pornografía del calentamiento, mientras arde el bosque y arde el debate.