Las largas vacaciones de TV3
Esta semana TV3 ha comenzado a emitir el anuncio promocional para hacernos saber que el próximo lunes por fin vuelven los programas diarios. Es decir, más allá de losTelenotícies, que han funcionado todo el verano, vuelve toda la parrilla regular y los presentadores habituales. El anuncio, en un montaje de frases de diferentes programas y series, comienza diciendo: "¡Ya volvemos a estar aquí! ¡Es fortísimo!" Pues sí, es fortísimo que la primera semana de septiembre la televisión pública todavía esté en modo vacaciones cuando el resto de cadenas y estrellas mediáticas de la competencia ya han vuelto al trabajo y a la rutina. TV3, sin prisa. Después de un verano muy intenso informativamente ni siquiera han arrancado Els Matins. Buena parte de la audiencia ya ha cogido las dinámicas de trabajo, pero la tele tiene su propio ritmo. Incluso provoca un cierto jet lag ver la versión de verano del Atrapa’m si pots con un decorado de temática de playa mientras los espectadores ya están pensando en el puente de la Purísima y las vacaciones de Navidad. La promoción dice: "Volver tiene su qué. Es saber en qué día vives. [...] Recuperar el ritmo. Volver a ver caras conocidas". Pues ya va siendo hora, sí. Porque más allá del Telenotícies, TV3 ha quedado sin caras. Una programación enlatada que ha abusado de las series británicas como relleno. También ha quedado claro que la plataforma 3Cat no tiene la capacidad de nutrir dignamente y con interés la programación de TV3 durante las vacaciones. El Onze de Esport3, el espacio de fútbol menospreciado por la dirección durante la última temporada, ha llegado a superar a TV3 en espectadores. La audiencia agradecía ver que había vida en directo al otro lado de la pantalla.El día del eclipse solar parece ahora un espejismo, un sueño. La cadena nos estuvo recordando y preparando para el fenómeno con meses de antelación, convocándonos ante la pantalla el 12 de agosto. En TV3 pocos acontecimientos han recibido la anticipación, la implicación, la insistencia, el entusiasmo y el despliegue de medios que invirtieron en este espectáculo natural. Pero fue flor de un día. Después de aquel festival de conexiones, profesionales e ilusión, la tele volvió a quedar desierta y en estado letárgico.Ya hace demasiados años que la televisión pública interpreta el verano con unos parámetros de desconexión de la audiencia que ya no se ajustan a la realidad. La gente está de vacaciones, pero eso no quiere decir que se desvincule de la actualidad mediática ni de las pantallas. El verano televisivo es como si el tiempo se detuviera. Se baja el listón de la calidad y de la proximidad. Una televisión de segunda. Ni siquiera se aprovecha para experimentar con nuevos formatos, dar oportunidades a profesionales de la cadena para asumir roles diferentes y de más responsabilidad. Excepto los Telenoticias, es una televisión que cierra en verano. Que es una manera de decir que hay meses que no es necesaria.