Pellicer y los nervios del debutante

2 min
'Vértice'.
28/09/2026 - 20:45 h
Periodista y crítica de televisión
Traducción CAST automática
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El domingo por la noche TV3 estrenó Vèrtex. Es un acierto que la cadena apueste por la actualidad y la voluntad de análisis, porque las carencias en la parrilla en este sentido hace tiempo que son obvias. Se agradece también que el programa no haya incorporado la tertulia, un género del cual se ha abusado tanto que ha perdido su capacidad de influencia. Vèrtex insinuó afán de trascendencia informativa, sobre todo en la elección de los invitados, aunque se hizo evidente que el programa todavía necesita rodaje y determinación. La voluntad de profundizar es un planteamiento excelente. Con un formato así, sin embargo, no hace falta la persistente musiquita de fondo. Hay un aspecto de Vèrtex desconcertante. Los redactores jóvenes que profundizaban en los diferentes temas, Enric Botella y Júlia Peguera, demostraron más confianza y firmeza expositiva que el mismo Pellicer, que hacía sufrir. Encontramos a un presentador agarrotado, inseguro, haciendo esfuerzos de memoria y titubeando. Sorprende que, no siendo un programa en directo, no arreglaran ni la chapuza de enseñar su carrera cruzando el plató delante de la cámara. El punto fuerte de Pellicer nunca han sido las entrevistas, en las que parece frío y tan pendiente del guion que se olvida de escuchar y de repreguntar. Su elegancia prudente le mantiene en una ligereza discursiva que se queda muy corta cuando se trata de profundizar. Hizo la primera entrevista a la máxima responsable de la policía del país, la comisaria jefa de los Mossos, Sílvia Catà, y los Telenotícies del día siguiente no pudieron recoger ninguna declaración suya. El guion no tenía ninguna ambición periodística. Un programa como este debe tener deseo de repercusión, como mínimo dentro de la Corpo. El caso Andic se utilizó como reclamo y se invitó a una personalidad influyente y amigo íntimo del empresario fallecido: el presidente del Grupo Planeta y de Atresmedia, José Crehueras. Pellicer le llamaba “Pepe” con una confianza que llamaba la atención; el rótulo de pantalla especificaba “José”; Andic le llamaba “Pepín”, y el mismo Crehueras hizo referencia a sí mismo como “Josep”. El secreto del éxito debe ser este. Se hizo demasiado evidente el pacto interno de solo glosar la figura personal de Andic sin entrar en la investigación del caso. Si habían pactado no tocar el tema, todavía peor. Pero Pellicer no supo ni jugar con picardía. Se utilizó el eufemismo “con todo lo que ha pasado” para no hablar de la acusación de homicidio de Jonathan Andic. Cuando Crehueras explicó que hacía excursiones con Isak Andic, no le preguntó si el empresario de Mango estaba en forma después de que la defensa del caso haya hecho correr vídeos para vender la tesis de que sufría debilidad en las piernas. Pellicer evidenció una cobardía decepcionante. Al presidente de Atresmedia y del Grupo Planeta se le pueden hacer muchas otras preguntas, pero tratándose de actualidad ni siquiera le preguntó por la Semana del Libro en Catalán, que se había cerrado aquel mismo domingo con cifras de récord. Si se quiere analizar la actualidad desde diferentes ángulos, hay que demostrar una mirada más amplia, más firmeza y más vigor periodístico del que demostró Pellicer. Más que un veterano pareció un debutante.

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