Series robadas

‘Dallas’, la serie que TV3 le robó a TVE para hacerle entender quién era

La serie evidenció que la televisión pública catalana quería tener una dimensión internacional

25/07/2026 - 10:01 h.

Barcelona(Como cada verano, el ARA dedica una serie de artículos de Medios de los domingos a repasar historia de la televisión. Este año rescatamos algunos de los cambios de cadena más sonados que vivieron ficciones históricas.)

Octubre de 1982. La periodista Rosa Calaf está en el mercado del audiovisual de Milán con el encargo de comprar programas internacionales para TV3, la nueva televisión que debe nacer dentro de unos meses. Va en calidad de directora de programación y producción y es la primera trabajadora de la cadena, incluso antes que el director fundador, Alfons Quintà, ya que había empezado a colaborar cuando Jordi Pujol todavía no había escogido quién encabezaría aquel proyecto. Volverá a Italia con una pieza mayor en el zurrón: los derechos para la serie Dallas, uno de los títulos más importantes de la ficción norteamericana del momento. Y lo hará dejando con un palmo de narices a los responsables de su antigua casa, RTVE, que era quien hasta entonces emitía el serial.

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Calaf no podía ganar por presupuesto, pero sí por astucia. Consciente de que TV3 era un ratón en una selva de bestias grandes, buscó la complicidad de su homólogo vasco, Josu Ergüin, que estaba sacando adelante el proyecto de Euskal Telebista. Si compraban juntos, podían repartir los costes y se ahorraban tener que duplicar cintas. A partir de aquí, trabaron amistad con los responsables de la filial europea de la productora de Dallas y compraron los derechos. Cuando TVE intentó renovar su acuerdo –lo había empezado a emitir en 1979– se encontró con que los ratones se habían llevado el queso. Y como los derechos se repartían no por lenguas sino por territorios, los espectadores de fuera de Cataluña o el País Vasco se quedaron sin saber cómo continuaban las desventuras de la familia Ewing y sus negocios petroleros.

Aquella compra envió dos mensajes de profundidad a la línea de flotación de una Televisión Española que hasta entonces había funcionado en régimen de monopolio (porque las privadas no llegarían hasta la década de los 90). Primero, que le nacía competencia a la hora de comprar derechos televisivos, aunque fuera desde el ámbito autonómico. Segundo, que aquella TV3 que estaba cogiendo impulso para presentarse no sería la televisión antropológica de castellers y caramelles que soñaba el director del ente estatal, José María Calviño, sino un canal completo desde el cual explicar el mundo y también explicarse al mundo. Con informativos, pero también fútbol, series internacionales y, sí, también cultura.

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La resta es historia bastante conocida. Dallas formó parte de la parrilla inicial de TV3 a partir de 1983 y permaneció en antena hasta 1992. Una de sus contribuciones nada menores fue popularizar el catalán en un registro hablado e informal. Como cuando un personaje decía “Sue Ellen estaba enferma” y el otro le replicaba “¿Quieres decir trompa”. La jerga popular había estado presente en la calle, pero nunca representada en la televisión con aquella normalidad.

Esta batalla entre cadenas tuvo una réplica en 1988 que hoy se puede ver con cierta ironía. La Corporació Catalana de Ràdio i Televisió –todavía no había devenido “de Medios Audiovisuales”– preparaba la salida del canal 33 y se topaba con las trabas administrativas habituales. Mientras tanto, algunos profesionales de Sant Cugat de RTVE habían resucitado la idea de hacer un canal en catalán, tal como habían intentado en vano ya antes del nacimiento de TV3. El diario El País informaba que se pondría en marcha en octubre “con una programación íntegramente en catalán, considerada de prime time desde las siete de la tarde hasta las 12 de la noche”. Una de las compras más potentes para hacerle la competencia a TV3 era el serial Falcon Crest, que apelaba a un público similar al de Dallas y era considerada la serie rival por excelencia: vinos contra petróleo.

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El proyecto no llegó a cuajar. La directora de RTVE de entonces, Pilar Miró, se vio obligada a dimitir por haber comprado una serie de trajes que ella defendía que eran para sus tareas de representación. Su sustituto, Luis Solana, tomó posesión del cargo el 17 de enero de 1989 y aunque el proyecto ya había sido aprobado en julio, menos de tres meses después, llegaba la noticia de que la Dirección General de Medios denegaba la frecuencia a TVE-2 Catalunya y la casa abortaba poner en marcha el canal en catalán que, finalmente, ha acabado llegando casi 40 años más tarde. Mientras tanto, el canal 33 se puso en marcha en otoño. Y Falcon Crest saltó a los mediodías de La 1, para toda España y en castellano.