El eclipse hace tiempo que dura
En la Tierra serán dos minutos mal contados, pero en el planeta Periodismo, en cambio, hace ya tiempo que la luna pescaclics se ha plantado en medio de la trayectoria de luz del sol del criterio. Esta necesidad de intentar captar la atención de la parroquia con contenido –palabra terrible, cuando desplaza información– hace que acabes topándote con titulares como “Los expertos coinciden: así debes vestirte para observar el eclipse solar” (El Español). O también: “Si vas a ver el eclipse del 12 de agosto, hay un código de vestimenta: «En la oscuridad, los colores rojizos anaranjados desaparecerán» (Infobae). Si voy de rojo anaranjado, ¿se podrá ver a través mío? ¿Se me verán las entrañas? Pues no me gustaría; ni a mí ni, me temo, a nadie más. Después tenemos piezas como “Lo que nadie te está explicando del eclipse solar” (La Razón). Spoilers: hay una docena de titulares similares y, para sorpresa de nadie, explican cosas que también puedes encontrar en los otros 22.374 artículos que se han hecho sobre el tema.
Otros medios explotan el ancestral miedo a los fenómenos naturales inusuales. Los de TV Azteca titulan “La preocupante profecía de Nostradamus sobre el gran eclipse solar”, pero todos tranquilos que, dentro, el texto admite que “No hay evidencia directa de que Nostradamus haya predicho este eclipse específico”, y tampoco hay rastro de la presunta y preocupante profecía. O bien “Tiembla, que viene el eclipse total de sol: del miedo al fin del mundo a la angustia por la radiación” (Abc). Pero, como mínimo, tiene ciencia detrás, porque el panorama está repleto de (digamos) noticias como “¿Qué te depara el eclipse solar, según tu signo y ascendente” (La Nación). Espero que a los aries nos depare una dosis extra de paciencia: solo de pensar que el del año que viene será “el eclipse del siglo” empiezo a desear que Nostradamus tenga razón de una maldita vez.