Unas elecciones andaluzas sin Andalucía
El asumirse es un mal común de la prensa, consistente en expresar los propios deseos editoriales en base a presuntos estados de ánimo de personas alejadas del credo del medio. Cuando El Mundo titula “Montero asume que Andalucía será un plebiscito para Sánchez” no hay noticia estricta, porque lo que la ministra saliente piense o deje de pensar tiene un valor informativo primísimo. Este tipo de formulaciones, en realidad, se traducen como “Las cosas son como las digo yo y tú cállate, traga y asume”. El antetítulo funciona en la misma dirección: “Examen al gobierno en las elecciones autonómicas del 17 de mayo”. De nuevo, la prensa de Madrid borra cualquier traza de autonomismo en unas elecciones autonómicas, lo cual tiene un mérito considerable. No negaré la influencia del estado de ánimo estatal en los comicios andaluces, pero estoy convencido de que si alguien se somete a un plebiscito es, precisamente, quien ha estado gobernando allí desde 2019, es decir, Juanma Moreno, del PP. Incluso en su cita de la jornada que encabeza el ejemplar el diario recurre al ex primer ministro Harold Wilson y su frase “No hay nada más peligroso para un gobernante que convertir una elección en un referéndum sobre su propia cara; puede descubrir que el espejo está roto”. Seguimos sin rastro de proximidad en la mirada.
El efecto Feijóo que aparcaron en anteriores comicios donde ya se veía que el papel de los populares sería de victoria muy discreta y con la joroba de Vox, ahora lo rescatan. Supongo que les conviene no hablar de Andalucía y sus problemas, algunos de los cuales son estructurales, como el 14,7% de paro (la media española es del 9,9%) o el 34,7% de la población en riesgo de pobreza o exclusión social, casi 9 puntos por encima de la media española (25,7%) y el índice más alto del Estado. Cuidado que el espejo roto no lo tenga El Mundo.