Encuentro de 'therians': pocos animales y muchas bestias

Leo sobre los cinco detenidos por disturbios en un encuentro de therians en Barcelona, estas personas que sienten una conexión profunda con algún animal, la cual les empuja a disfrazarse e imitar su comportamiento. Las crónicas explican que había muy pocos miembros de esta tribu urbana, y que la mayoría de congregados en el Arco del Triunfo –unas 2.000 personas– eran curiosos y, algunos, violentos dispuestos a burlarse de ellos y lanzarles pienso. Está bien preguntar qué papel juegan los medios de comunicación y, sobre todo, las redes sociales en la emergencia de ambos fenómenos.

Sobre los therians, poca cosa que decir, aparte de la evidencia de que se trata de una de las nuevas identidades que la generación TikTok explora. De excéntricos siempre los ha habido, y la generación precedente solía limitarse a mirárselos con un poco de displicencia y decir eso de “mientras no se droguen…”. Lo que es nuevo es que las mismas redes que les proporcionan el confort del sentimiento de pertenencia a un grupo –no me imagino a nadie maullando a cuatro patas y persiguiendo un ovillo de lana por el pasillo si no es para compartirlo– son las que después favorecen que otro colectivo se aglutine para hacerles la vida imposible. Es la enésima demostración de que las redes favorecen intrínsecamente las extremas derechas. El diferente siempre será la minoría que lametará en el cruel juego de la polarización. Hoy les ha tocado el recibo a los therians, pero conviene preguntar si estos agresores mañana estarán apedreando inmigrantes, feministas, homosexuales o cualquier otro colectivo que agite una identidad que les resulte incómoda. De las redes, no espero nada, pero los medios deberían ser conscientes de su papel y de la responsabilidad a la hora de sobredimensionar presuntos fenómenos virales que, al final, y con perdón del chiste, congregan cuatro gatos.