La magia de las entrevistas póstumas

Netflix dispone de un archivo secreto de entrevistas grabadas a celebridades con la finalidad de emitirlas, exclusivamente, justo después de su defunción. Famous last words acaba de estrenar la tercera edición con la periodista y activista de referencia en la historia del feminismo Gloria Steinem. El escritor y guionista Brad Falchuk es el responsable de conducir la conversación, que emana cierta espiritualidad. La entrevista tiene un aura diferente, por el tono, la puesta en escena y la iluminación, que la aleja de un diálogo periodístico habitual. La pátina de confidencialidad, porque ningún otro miembro del equipo tiene acceso al contenido de la conversación, contribuye a enfatizar la sensación del espectador de estar accediendo a un momento valioso. Es como presenciar el testamento simbólico de aquella persona. Normalmente, se repasa la trayectoria personal del invitado pero buscando un enfoque más emocional. En algunos momentos, la voluntad del entrevistador para hacer emerger las motivaciones vitales del protagonista lo lleva a plantear las preguntas como podría hacerlo un terapeuta. Con Famous last words, el impacto por la noticia de la muerte de una celebridad tiene una pequeña réplica posterior cuando, horas después, aparece su entrevista en el catálogo de la plataforma. Es una manera metafórica de resucitar, una oportunidad para despedirse. El plató se convierte en un espacio intermedio entre la vida y la muerte, un limbo fructífero, agradable y con un punto fantasmagórico. Es como si nos hablaran desde el más allá.En el caso de Gloria Steinem, se aprecia su estado de salud delicado. No hay ninguna revelación que provoque sorpresa. A la hora de hablar de su legado, insiste mucho en la idea de la singularidad personal, aquello que nos hace únicos a cada uno de nosotros, como algo poderoso que debemos aprovechar. Falchuk, que demuestra una documentación muy cuidada sobre la invitada, le pregunta por la otra gran figura del feminismo en los Estados Unidos, Betty Friedan, para profundizar en la competencia que siempre se ha intuido que existía entre las dos. Steinem se desmarca de esta rivalidad, aunque admite que en su momento le dolió la falta de apoyo o reconocimiento que recibió por su parte. Subraya, como una crítica, la importancia de no querer apropiarse nunca del movimiento feminista. Y hace una revelación importante: habla de una carta muy amable que le escribió la hermana de Friedan donde desvelaba algunos hechos que la ayudaron a entender esta situación de tensión entre ambas. Este es un momento crucial de la conversación.En los últimos minutos del programa, Falchuk se marcha del plató y deja a Steinem sola ante la cámara para que pronuncie sus últimas palabras a la audiencia. Es un instante potentísimo para el espectador: se produce un magnetismo muy poderoso y poco habitual ante la pantalla. Es la magia de las entrevistas póstumas, porque nos acercan a la muerte con mucha delicadeza y sensación de paz.