Van Gaal vive en la prensa de la crispación

La aritmética obliga al PP a pactar con Vox y, por lo tanto, asumir parte de su programa e ideología. La prensa conservadora intenta desactivar la noción de que esto supone un acto de sumisión un poco humillante –ellos, que justamente tienen esta palabra siempre a mano– y por eso uno se topa con titulares como el de este miércoles en La Razón: “Pacto inminente en Aragón con «prioridad nacional» y ningún cambio en inmigración”. Mientras tanto, El País exprime tanto como puede las amistades peligrosas de Feijóo y compañía y abre portada con “El PP asume la idea de «prioridad nacional» de Vox”. En el párrafo inicial explican que este principio “apunta a la discriminación de los extranjeros”. El drama de todo ello es que el lector que hace los deberes y se informa por más de un medio de líneas editoriales no coincidentes acaba confuso y sin acabar de saber si efectivamente los populares han sucumbido a las políticas xenófobas o si es Vox quien se ha conformado con un gesto semántico –esa cosa inquietante de la prioridad nacional– vacío de contenido porque lo que computa es el arraigo, al margen del origen. La polarización es prima hermana de la confusión. Y gemela de la desafección.

Esta imposibilidad de saber si nos toman el pelo se hacía patente con otro juego doble de titulares contradictorios en las portadas de hoy. El Mundo: “Sánchez se lava las manos con un plan de vivienda sin apoyos ni presupuesto”. En cambio, el subtítulo de El Periódico informa que “[El ejecutivo] plantea invertir 7.000 millones en nuevos pisos, ayudas y rehabilitación”. Habrá que fiscalizar si realmente sueltan el dinero que prometen o bien hacen el clásico sinpa, también conocido como “ejecución presupuestaria en Cataluña”. Pero hay diarios que, sistemáticamente, aplican la venda antes de la herida y cualquier mejora social anunciada por el enemigo a batir se explica aplicando la doctrina Van Gaal del siempre negativo.