Gracias por estos remedios contra el calor

Como bajo la persiana durante unas semanas, por la feliz ocasión de las vacaciones, vacío el cajón de recortes que no han acabado mereciendo artículo. Por ejemplo, la noticia de El Economista titulada: "La increíble isla europea que alberga un paraíso con forma de círculo perfecto y que está a tres horas desde Madrid". A ver, hablan de São Miguel, en Azores, en medio del Atlántico, pero lo explican como si fueran las afueras de Madrid, en el enésimo ejemplo de medios que sitúan el centro del cosmos en la Puerta del Sol. También daba para una columna la penosa disculpa del futbolista José Manuel Calderón por sus expresiones catalanófobas. Ir a la televisión para decir que en Andalucía es normal la expresión "me cago en los muertos de todos los catalanes" es una manera muy peculiar de intentar arreglar las cosas. Mientras, las fake news han campado con alegría durante el curso, pero menos mal que tenemos los verificadores, como Newtral, que nos deja a todos tranquilos aclarando que “Yolanda Díaz no ha propuesto que en el fútbol femenino se cambie el término pichichi por michichi". Me parece fantastiquichi.

Estamos en verano, y un clásico de esta época son las noticias de servicio con trucos para combatir el calor. Será difícil superar el consejo de El Mundo de 2022 –comprar un ventilador– pero en El Norte de Castilla tienen un método aún más revolucionario e innovador: abrir las ventanas. Ante este despliegue de investigación, solo se me ocurre proponer yo mismo algún método pionero y rompedor para hacer frente a la canícula. Consiste en coger las páginas con estos artículos geniales e ir doblándolas longitudinalmente en forma de acordeón y franjas regulares de un par de centímetros. Entonces cogemos el pliegue de por medio haciendo pinza, abrimos en forma de penacho de pavo real y procedemos a sacudirlo enérgicamente con vaivenes de muñeca. Ya os digo que es lo que pienso hacer en las próximas semanas: ¡buen verano!