Y tú, ¿de qué IA eres?

La negativa de Anthropic a hacer que su inteligencia artificial Claude se doblegue a los deseos del ejército americano tiene a la extrema derecha del país en pie de guerra. El gobierno ha anulado contratos por valor de 200 millones de dólares porque la empresa no quiere permitir que su herramienta se utilice para espiar ciudadanos de los Estados Unidos ni tampoco quiere que pueda tomar decisiones de matar a alguien sin supervisión humana. Elon Musk, que aparte de oligarca neofascista es también competidor, lleva unos días denunciando los presuntos rampells woke de Claude. Un ejemplo: un usuario le pidió que definiera “orgullo blanco” con una palabra y respondió “racismo”. Después le pidió que hiciera lo mismo con “orgullo negro” y dijo “empoderamiento”, un atributo positivo. Como argumentación lógica, tiene la fortaleza de una hoja de papel de fumar: el orgullo es una palabra que tiene unas connotaciones diferentes dependiendo de si se aplica a un colectivo opresor u oprimido. En todo caso, que Musk haga grandes gesticulaciones con estos silogismos de Hacendado hace buena la frase según la cual quien mal piensa, mal hace. Y, de hecho, el sesgo troglodita de Grok –que resulta bien entretenido cuando uno es consciente de él– es mucho más fácil de demostrar, teniendo en cuenta que se alimenta en buena medida de los mensajes en X, una red que ha quedado descompensada después del exilio masivo de usuarios que han renunciado a hacerla servir para tener un diálogo razonado y razonable sobre ideas. De la misma manera que hablamos de consumo responsable –en alimentación, en ropa– tendremos que empezar a pensar también en algo similar para las IA. Aunque ahora todavía se ven como una misma cosa, es fácil imaginar que se irán posicionando, también ideológicamente, aunque sea de forma sutil. Y la educación mediática que deberían recibir nuestros niños y niñas debe incluir un mínimo conocimiento de qué pie calza cada una, si izquierda, derecha o ultraderecha.