Ilustrando temas escabrosos con la IA

Titular en OK Diario: “Un chino drogó y violó a su hija menor en Mallorca durante cinco años: colocó Lorazepam en la comida, para marearla”. Aparte de la cosa de primer nivel de racismo que es hablar “de un chino” así, a lo bestia, reduciendo a la persona a su origen, lo que llama la atención de esta pieza es que el medio lo ilustra con una imagen generada por IA. Se ve un primer plano de una mano despreocupada que vierte un frasco de pastillas sobre la comida, como quien echa pasas en una ensalada, mientras la niña –que tenía entre 9 y 14 años durante los hechos– se la ve en segundo plano, de espaldas, mirando la televisión. Es una imagen grotesca y absurda, porque es evidente que la droga no la suministró como si fueran pipas y el asunto es lo suficientemente grave como para ir especulando y crear escenas que no tienen anclaje en la realidad. Es verdad que el pie de foto avisa de la intervención evidente de la inteligencia artificial, pero este magro aviso no redime a sus autores del despropósito de todo ello. Las noticias de sucesos interesan porque muestran los pliegues más extremos de la naturaleza humana. Pero precisamente porque tocan una materia extremadamente delicada, hay que operar con la máxima elegancia y respeto por la dignidad. Ir pintando con los plastidecors modernos que es la IA las noticias como si fueran cómics o cuadernos para colorear es una práctica que, francamente, se me escapa.

Es evidente que los usos de la IA se deben advertir. Pero eso no da vía libre para esparcir sus (a menudo lamentables) creaciones en artículos que presuntamente aspiran a retratar la realidad. Es cierto que algunos diarios, hace décadas, tiraban de ilustraciones. Pero había una intención editorial y una estética. Aquí solo está la explotación de la morbosidad al menor coste posible, a costa de degradar los aspectos formales. Al final, la diferencia entre los medios y los pseudomedios es ética, pero también estética.