El pasado jueves Marc Giró fue a divertirse a El hormiguero para promocionar el estreno de su próximo programa en La Sexta. Quien no se lo pasó tan bien fue Pablo Motos, que al cabo de pocos minutos ya parecía arrepentido del encuentro. Giró apareció en el plató como un miura cuando abren la puerta de los corrales en San Fermín. El impacto del abrazo fue una alegoría de hasta qué punto Pablo Motos acabaría asfixiado por la intensidad del invitado. Las embestidas de Giró, intencionadas y disfrazadas de teatralidad, servían para advertir que estaba dispuesto a ahogar cualquier proclama de las que se dejan ir en este programa.Giró entró con una alegría desbordante pero lanzando ataques preventivos para marcar territorio. Nada más sentarse comparó el pasado de los invitados con una sauna gay. “¡No sabía que Atresmedia era tan maricona, por favor!” Giró recurrió a una metáfora que, al principio, a Motos le gustó: “¡Están aquí las dos Españas juntas! ¡Lo que no ha conseguido Arturo Pérez-Reverte con Uclés lo has conseguido tú conmigo! ¡Porque eres un seductor!” Giró tiene el saber hacer de la aristocracia más entrenada: incluso sabe bromear con el interlocutor menos afín. Apeló a los supuestos “fachas de El hormiguero” como un rumor. “¡No me he encontrado todavía con ninguno! ¡Tengo una ilusión por encontrarme al famoso facha de El hormiguero!” Giró invocó repetidamente a los fachas de Atresmedia como si fueran una leyenda o unos fantasmas que había que comprobar si existían de verdad. Motos estaba tan desencaixado e incómodo, sin palabras, que las hormigas de peluche aparecieron antes de tiempo de debajo de la mesa para ayudarle a lidiar con aquella bestia que les estaba desafiando. A los muñecos de trapo tampoco les salió bien la jugada. Nada más asomar la cabeza, Giró saludó a las hormigas recordando a una compañera suya que una mañana llegó al trabajo explicando que se había follado una hormiga del programa. Motos estaba en shock ante un invitado que se pasó más tiempo promocionando el sexo anal que el programa que va a estrenar después de Semana Santa. “¿Qué me querías preguntar sobre Pedro Sánchez?” , forzó Giró, exhibiendo el fervor hacia el presidente español, y consciente de que rompía con el propósito ideológico deEl hormiguero: “¡Hiláis muy fino con Pedro Sánchez y muy poco fino con la ultraderecha!” Ante un Motos en estado de congelación, tuvo que salir una hormiga a anunciar que “en este programa estamos todos en contra del fascismo”. Es curioso que un programa necesite subrayarlo para que quede claro.Giró exhibió todo su potencial como showman y demostró el acierto de su fichaje. De paso, pareció que Giró, con su repertorio de comentarios incisivos sobre política y sexualidad, comprobaba en antena los límites de la tolerancia de Atresmedia y el margen que tiene para explayarse. Un hecho muy sintomático, sin embargo, fue la práctica desaparición de la claca acalorada del público del programa. Los aplausos, con Marc Giró, no los quisieron activar mucho. Y más que un hecho casual quizás se ha de interpretar, entre líneas, como una advertencia.