Cómo los medios hacen crecer a Vito Quiles

Este jueves, todos los programas informativos se hacían eco del vídeo de Vito Quiles, el acosador de extrema derecha que persigue y agrede a personas para convertirlo en propaganda. Cadenas públicas y privadas iban a remolque. Esta vez, las imágenes habían adquirido relevancia porque la víctima era Begoña Gómez, la mujer del presidente Pedro Sánchez. La violencia premeditada de la secuencia, grabada con el móvil y editada por el agitador, proporcionaba la espectacularidad que a menudo la televisión utiliza como criterio para incluir los hechos dentro de su agenda.

Y aquí está el problema: la centralidad informativa que se regala a agitadores de ultraderecha. Un ejemplo lo vimos en Els matins de TV3. Para anunciar los contenidos del programa mostraron el vídeo que el mismo Quiles colgó en las redes. Incluían su tuit como contexto, así que daban repercusión a su perfil digital. Cuando profundizaban en los hechos con los tertulianos, volvían a emitir el vídeo e incluían, otra vez, las redes sociales de este personaje execrable. Encima, Ariadna Oltra relató las imágenes, describiéndolas según el punto de vista de Vito Quiles. La periodista reproducía la mirada del acosador: “Este vídeo ha inundado las redes sociales. ¿Qué se ve? Es un vídeo que ha colgado Vito Quiles, el agitador de extrema derecha. Es un vídeo editado. [...] Aquí se ve Vito Quiles preguntando. Esta es Begoña Gómez con unas amigas. Las amigas la defienden. [...] Quiles dice que él es el agredido por lo que llama unas charos, cuando le preguntaba a Gómez por las acusaciones de corrupción”. La presentadora, a continuación, pregunta a los tertulianos con tono circunspecto: “¿Dónde estamos?” Pues estamos ante el problema de hacer una narración literal de un vídeo manipulado y de dar una centralidad privilegiada al personaje. Hacer esta narración, incluso empleando los términos de desprecio que usa el acosador, es peligrosamente acrítico. Quiles no pregunta. Quiles agrede utilizando las preguntas como coartada. Emitir las imágenes íntegras tal como el agitador las sirve, repetirlas y darles preeminencia visual incluso con su perfil en las redes es amplificar su mensaje. Els matins puso el tuit de Quiles y su vídeo en el centro de la pantalla. A pesar de que la condena fue contundente, es decepcionante la inercia televisiva a la hora de plantearlo.

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Hace años que se insiste en las precauciones que deben tener los medios a la hora de informar sobre la extrema derecha. Si no hay más remedio, se pueden seleccionar previamente cinco segundos del vídeo y se puede informar desde una perspectiva que no se ajuste a la del propagandista, sin hablar de charos ni incorporando el mensaje victimista de Quiles. Pero, en cambio, no se notó ninguna reflexión ni precaución previa del programa sobre cómo tratarlo. Se acaban mostrando sus vídeos íntegros y sus perfiles de las redes y se explica su relato. Está muy bien criticar a Vito Quiles, pero sería mucho mejor un poco de autocrítica para no contribuir a hacer crecer a estos personajes infectos yendo a remolque de su porquería.