'Merlí', el éxito agridulce de TV3 que acabó absorbido por Movistar+
La secuela generó controversia por la introducción de tramas y personajes en castellano
Barcelona(Como cada verano, el ARA dedica una serie de artículos de Medios de los domingos a repasar historia de la televisión. Este año rescatamos algunos de los cambios de cadena más sonados que vivieron ficciones históricas.)
Un profesor de filosofía poco ortodoxo empeñado en hacer aprender de verdad a sus alumnos, más allá de aprobar exámenes. Esta era la premisa de Merlí, una de las series más exitosas que jamás ha impulsado TV3 y que se fundamentaba, en buena parte, en la combinación de un actor consolidado como Francesc Orella en estado de gracia –con un personaje que le encajaba como un guante en la mano– y un elenco de jóvenes talentos como Carlos Cuevas o Elisabet Casanovas. Su éxito, sin embargo, fue la semilla que acabó provocando su salto a una plataforma con más presupuesto, como Movistar+.
Los 40 episodios originales se emitieron entre 2015 y 2018, y una medida de su éxito es la capacidad que tuvo de exportarse: Atresmedia la dobló al castellano y la emitió en La Sexta, mientras que Netflix la compró para el mercado internacional y la ofreció a sus abonados de Sudamérica y los Estados Unidos. Italia y Francia contaron con sus propias adaptaciones. La popularidad del personaje titular era tan grande que un aficionado al fútbol argentino, Horacio Domínguez, explicaba que a menudo lo paraban en su país por la calle para pedirle si era el actor de Merlí.
La serie estaba planteada para solo las tres temporadas que ofreció TV3 y concluían con un final cerrado. Pero aquel seguimiento conseguido estimuló al creador Héctor Lozano a seguir imaginando más tramas para aquel universo. El resultado acabaría siendo Merlí: sapere aude, una secuela que desplazaría el foco al personaje de Pol Rubio, interpretado por Cuevas. Quien había sido en la serie original el alumno preferido de Merlí, ahora llegaba a la universidad, con el ánimo de formarse en la carrera de filosofía y convertirse en profesor, como su mentor.
Movistar+ lanzó su opa sobre la nueva serie, sabiendo que tenía la carta ganadora del presupuesto y la proyección internacional más asegurada, ya que la plataforma tiene presencia en Latinoamérica. TV3 invirtió en ella, pero como socia minoritaria. Y esto, claro, conllevaba sacrificios. El primero, no poder estrenar la serie en primera instancia. Movistar+ subió a su servicio Merlí: sapere aude el 5 de diciembre de 2020. Inicialmente, se reservaba todo un año de exclusiva, pero accedió a recortar un poco esta ventana para que TV3 pudiera ofrecerla en el mercado en catalán como plato fuerte del inicio de temporada, el 14 de septiembre de 2020.
A pesar de este desfase, las audiencias fueron correctas: la primera temporada consiguió un 14,8% de cuota y la segunda un 12,1%. Eran datos notablemente por debajo del 18,4% alcanzado de media por los 40 episodios de la serie primera, pero suficientes para liderar la mayoría de noches.
El segundo de los peajes era más doloroso: al producirla Movistar como socia mayoritaria, la convirtió en una ficción bilingüe a pesar de que la vendía como “la primera serie en catalán” de la plataforma. La introducción de actores latinoamericanos, pensados para satisfacer también el mercado internacional, suponía otro alejamiento del imaginario propio que Merlí había conseguido. Además, la secuela llegaba a la parrilla de TV3 cuando aún vivían las brasas de la polémica por haber emitido Drama, una serie de TVE que también mezclaba las dos lenguas. La consejera de Cultura de entonces, Mariàngela Vilallonga, lo criticó abiertamente. El director de TV3 entonces, Vicent Sanchis, defendió que se emitiera tal como se había producido, sin doblar más diálogos al catalán, teniendo en cuenta que los creadores habían optado por esta mezcla.
A pesar de este malestar, la Corporación ha seguido defendiendo la coproducción con otras plataformas, ya que esto le permite aumentar notablemente la cantidad de títulos disponibles y, además, que estas ficciones puedan disfrutar de un presupuesto más holgado. El caso paradigmático es Cites, que desde que terminó bajo el paraguas de Amazon Prime también ha introducido tramas en castellano. TV3 aportaba un 30% del presupuesto, pero, en este caso y para ahorrar protestas, la cadena optó por doblar al catalán los personajes que hablaban en castellano, con opción de verla en dual con la mezcla de las dos lenguas, para quien quisiera la versión original, tal como se filmó, sin la disociación que generaba ver a actrices como Aina Clotet o Carme Fortuny doblándose ellas mismas al catalán, pero sin que el movimiento de los labios casara con las palabras oídas.
Merlí fue uno de los catalizadores de este cambio de política y de adaptación al nuevo paradigma de ser un pez pequeño en un océano de plataformas de bolsillos profundos.