Meta lo vuelve a probar, ahora con un colgante
Del "error de cálculo" del metaverso a la apuesta por Muse: el Meta Connect 2026 muestra una empresa que corre a buscar un nuevo relato, sin disculparse de nada
BarcelonaHace diez años, Zuckerberg anunciaba que el futuro de Facebook eran los bots de Messenger; en un año la apuesta ya se había desplomado. Después fue el turno de la criptomoneda Libra, que tampoco tuvo éxito, y hace poco más de un lustro la empresa se rebautizó como Meta y prometió un metaverso lleno de avatares sin piernas. El miércoles, en Menlo Park, el individuo volvió a subir al escenario con una novedad que, dijo, es "el centro de nuestra visión": Muse, un agente de inteligencia artificial que apenas tiene tres semanas de vida.
Del metaverso casi no habló. Hasta hace cuatro días era lo que cohesionaba a una empresa asediada por litigios y polémicas; ahora el papel lo ocupa Muse. Incluso Zuckerberg reconoció que había pensado que la realidad virtual llegaría antes que la IA, y que por eso han "desplazado el foco". De los miles de millones que aquel error ha costado a los accionistas no dijo nada.
Un agente con prisa
Muse es una versión más amable para el consumidor de los agentes de IA que ya corrían por la red: te conectas el correo, el calendario o la cuenta bancaria, y dejas que haga reservas, compras o gestiones por ti. Zuckerberg presumió de que "millones" de personas la habían probado, cifra que choca con la publicada el día anterior por The Information: poco más de medio millón de usuarios la primera semana. Threads, la respuesta de Meta a Twitter, sumó 100 millones en cinco días, y todavía hoy no tiene ningún dispositivo propio.
La prisa por demostrar éxito tiene una explicación sencilla: el dinero. Meta prevé gastar este año hasta 145.000 millones de dólares en infraestructura, casi el doble de lo que ha perdido hasta ahora con Reality Labs, la división del metaverso: unos 85.000 millones. Los inversores habían sido pacientes, porque el negocio publicitario sigue siendo una máquina de hacer dinero, pero los resultados del segundo trimestre han resquebrajado esta confianza: los ingresos crecieron un 28%, hasta los 60.800 millones de dólares, pero el beneficio neto cayó un 14% y el flujo de caja se hundió hasta solo 784 millones. Meta necesita un nuevo discurso de cara al público.
Del negocio concreto se sabe poco más que la intención. Zuckerberg dice que Muse será gratuito para un uso amplio y que, con el tiempo, ganará dinero cobrando una pequeña comisión por cada transacción y dejará de ser solo una empresa que vende anuncios para convertirse también en intermediaria. Amazon ya ha visto peligro y ha bloqueado el acceso de Muse a su tienda: a los grandes comercios no les hace gracia que un agente ajeno se meta entre ellos y el cliente.
Hay un detalle técnico poco llamativo pero revelador de hacia dónde va Meta con la IA. El modelo que impulsa Muse, llamado Muse Spark, es el primer modelo puntero de la empresa que no publica los parámetros de su algoritmo. Hasta ahora Meta se presentaba como la gran defensora del código abierto, con la familia Llama, en contraste con las puertas cerradas de OpenAI o Google. Dice que seguirá manteniendo los Llama existentes, pero el discurso ya no suena tan convencido.
Un utensilio para saltarse el móvil
El colgante para llevar todo esto encima se llama Muse Charm: un aparato del tamaño del estuche de unos auriculares de botón, con pantalla táctil de dos pulgadas, 5G integrado, micrófonos y sensor dactilar. Zuckerberg lo presentó diciendo que han empaquetado "toda la experiencia de Muse, incluida la voz en tiempo real y el avatar, en una cosa que te cabe en el llavero y que siempre está disponible para hablar". Meta lo venderá a partir de Navidad, sin precio conocido todavía, aunque Bloomberg apunta que costará como un reloj inteligente. No es la primera vez que alguien nos quiere vender un aparato así: el Humane AI Pin y el Rabbit R1 levantaron mucha expectación hace un par de años y acabaron siendo dos fracasos comerciales, probablemente por haberse precipitado al salir al mercado.
El Charm, sin embargo, no es solo un accesorio de moda: hoy, buena parte de las compras hechas desde una app de móvil terminan pagando la comisión de Apple y Google. Con un dispositivo propio, sin pasar por ninguna de las dos tiendas, Meta podría saltarse este peaje y cobrarlo ella misma. Y hay más pretendientes dispuestos a jubilar el móvil: OpenAI ha fichado a Jony Ive, el mítico jefe de diseño de Apple, para trabajar en un aparato de IA con la misma intención.
Muchas gafas y ninguna disculpa
Meta ya cuenta con un abanico muy amplio de gafas. Junto a las Ray-Ban Meta Gen 3, con cámara y desde 449 dólares, están las Ray-Ban Meta Display, con pantalla en la lente, que ahora llegan también a Francia, Italia y Alemania por 899 euros. La fórmula les funciona, sin hacer ruido: EssilorLuxottica vendió más de 7 millones de unidades en 2025, muy por encima de los 2 millones sumando las de 2023 y 2024. Según Counterpoint Research, Meta ya controla el 94% del mercado mundial de gafas con IA sin pantalla.
La novedad más comentada, sin embargo, han sido unas Ray-Ban sin cámara, solo para el audio, que Meta presenta como una opción más, pero cuesta no verlas como una reacción a meses de polémica: las gafas con cámara de Meta han acabado recibiendo el apodo de "pervert glasses" [gafas de pervertido] a raíz de numerosos casos de personas –sobre todo mujeres– grabadas y acosadas sin consentimiento. Hay instagramers que hacen un uso sistemático de ellas para acosar a mujeres por la calle. Diversas ciudades ya han respondido: en Londres restaurantes, bares y teatros estudian su prohibición, y algunos gobiernos australianos ya las han vetado en espacios públicos.
Con todos estos antecedentes, en el acto del miércoles no hubo ni una disculpa ni ningún reconocimiento del problema. Zuckerberg se limitó a repetir las protecciones que ya existían, como la luz que se enciende cuando las gafas graban, e insistió en que retirar la cámara no tenía nada que ver con la polémica. A la periodista Joanna Stern le llegó a decir que no habían diseñado el nuevo producto porque la gente hubiera tenido "algunas dudas" sobre el existente. Las nuevas gafas, eso sí, continúan grabando audio sin ningún aviso perceptible para quien es grabado.
Todo esto coincide con la semana en la que la Comisión Europea ha presentado la Kids Act, su propuesta de reglamento para proteger a los menores en internet y limitar el acceso de los adolescentes a las redes. Meta no ha dicho ni una palabra, a pesar de ser uno de los gigantes digitales potencialmente más afectados. Y mientras se presentaba Muse como la gran revolución doméstica, ni el agente ni buena parte de sus funciones más ambiciosas estarán disponibles, por ahora, fuera de los EE. UU.
No todo han sido sombras. Las nuevas gafas de realidad virtual consiguen incluir buena parte de las prestaciones de las Apple Vision Pro en un dispositivo seis veces más ligero y tres veces más barato. Quizás es el único rincón de toda la sesión donde había ingeniería de verdad.