El Murdoku del triple homicidio en la piscina

Es verano; hace tiempo de Calippo, de jugar al Uno, de toalla sobre el césped y de resolver Murdokus, esa mezcla deliciosa entre el Cluedo y los sudokus. Pero mi hijo Quim me pone sobre la pista de una historia bestial. En el municipio italiano de Manarola, un niño de ocho años que jugaba en la piscina con su primo de seis años lo ha hundido, jugando, hasta ahogarlo. Cuando el padre del pequeño lo ha visto, ha sumergido al otro niño hasta matarlo. Y, cuando el padre de este niño mayor ha visto la escena, ha apuñalado mortalmente al otro padre. Lo explican en Marca, en Telecinco, en el Portal de Cádiz y en otros medios más... pero en ninguno italiano. ¿Sospechoso, verdad? De hecho, la noticia primigenia parece ser la de un digital de Castilla-La Mancha, a 1.200 kilómetros en línea recta del presunto lugar de los hechos, cosa que debería hacer disparar todas las alarmas. El artículo, además, no cita ninguna fuente, más allá de las tramposas formulaciones genéricas como “Según las informaciones confirmadas hasta el momento” o “Según las primeras informaciones”. A ver: ¿confirmadas por quién? ¿Por la policía? ¿Por los servicios médicos? No se dice en ningún sitio. Y tampoco se dice ningún nombre propio. Todo hace pensar que se trata de una noticia inventada por alguien y que otros medios han reproducido sin tomarse la mínima molestia de comprobar si era verdad.

El problema de esta práctica es que es impune: todos los que la han publicado habrán facturado la parte de publicidad que les corresponda por todos los clics conseguidos, y la mayoría de lectores no sabrán nunca que la historia era más tóxica que un mojito de vendedor ambulante. Y los pocos que lo detecten, me temo que no vetarán el medio de su dieta mediática porque, al final, te acaban enganchando con la siguiente historia truculenta. En fin, como mínimo ya he resuelto el Murdoku: la víctima es la verdad y la ha asesinado el periodista vago en la piscina.