'El Pitt': bailar en la oscuridad
Se ha acabado la segunda temporada de The Pitt, la serie de HBO Max que ha recuperado el espíritu de las grandes series de médicos, sobre todo en lo que respecta al compromiso de realismo. No de una veracidad como simple filigrana de producción, sino por la exigencia dramática de conectar con problemas sociales que interpelen al espectador más allá de entretenerlo. En esta nueva etapa se ha intensificado el tono dramático y se ha incrementado la dimensión psicológica de los personajes.
Los quince capítulos, que se ajustan a las quince horas de jornada laboral del equipo de urgencias, incidirán, como hilo conductor de fondo, en la salud mental y el desgaste personal de todos los personajes. Esta erosión se hará más evidente en el talante taciturno y turbio del protagonista, el Dr. Robby, interpretado por el actor Noah Wyle. El jefe de servicio empático y mentor imprescindible de los residentes que la temporada anterior escondía sus traumas evoluciona en un personaje al límite, más rígido con los compañeros y sumido en un estado depresivo grave. La idea del suicidio planea como una posibilidad que tanto los personajes de la ficción como los espectadores intuyen, pero el hermetismo de Robby es el cebo perfecto. El vínculo emocional que se establece entre el protagonista y la audiencia, la necesidad de saber el verdadero alcance de su crisis personal y en qué momento emergerá este sufrimiento tiene mucha fuerza narrativa. Ahora bien, quizá la serie ha abusado del tópico de convertir la vulnerabilidad de un héroe en dinamita para el entorno. El personaje masculino solitario que, fruto de los tormentos pasados, se autodestruye en silencio negándose a pedir ayuda ya lo tenemos un poco visto. En una ficción tan llena de matices, quizá han faltado a la hora de construir un protagonista más complejo y diferente. A pesar de todo, el guion encontrará, muy sutilmente, los recursos para explicarnos también de qué manera el gran maestro puede recibir lecciones de sus discípulos.
La profundidad de campo de The Pitt la dota de una gran riqueza narrativa. Tenemos un relato en primer plano como acción principal, pero la reproducción fiel de una planta de emergencias hace que aquello que pasa en segundo y tercer plano rellene la historia de detalles. Es en estas múltiples capas que se pueden leer circunstancias implícitas, tensiones no verbalizadas o conflictos que estallarán más adelante. La observación de las enfermeras descifrando problemas desde la distancia, la desesperación de dos médicos salvando la vida de alguien detrás de un cristal, la espera eterna de los pacientes agobiados por el calor o la confusión fugaz de carpetas son pequeños hilos narrativos que pueden crecer.
Hay una conversación entre los doctores Robby y Abbot sobre el sufrimiento psicológico del protagonista y la necesidad de poder hablar de ello y superarlo. “Tendrás que buscar a alguien que te ayude a bailar en la oscuridad” le recomienda su colega. Y veremos de qué manera la serie recuperará visualmente esta alegoría para dejarnos con la intriga hasta la tercera temporada.