Las series pierden el miedo a los penes

'Pam & Tommy' (Disney+) o 'Minx' (HBO) son las últimas ficciones que se han atrevido a mostrar el miembro masculino en pantalla

BarcelonaEn uno de los momentos más surrealistas de la televisión reciente, Tommy Lee (Sebastian Stan) de Pam & Tommy (Disney+) mantiene una conversación psicodélica con su pene, que cobra vida y le recomienda que no se case con Pamela Anderson, a quien hace cuatro días que conoce. El miembro argumenta que apenas se acaba de separar de Heather Locklear (sí, la actriz que interpretaba a Amanda de Melrose Place) y que es el momento de embarcarse en un desbocamiento sexual sin compromisos. La escena es de todo menos sutil: el espectador ve literalmente un pene que habla. Hace años esta imagen era impensable: mostrar los pechos de una mujer era una transgresión que una serie estaba dispuesta a hacer, pero mostrar unos genitales masculinos era, básicamente, pasar una línea roja.

Pam & Tommy no es la única serie que últimamente se ha atrevido a mostrar pene en pantalla, en muchos casos en escenas que huyen de la sexualitzación. Otra de las nuevas ficciones que han dado el paso es la comedia Minx, que se puede ver en HBO Max. Esta serie, creada por Ellen Rapoport y producida por Paul Feig (La boda de mí mejor amiga), se centra en los esfuerzos de una joven periodista, Joyce (Ophelia Lovibond), por publicar una revista feminista a principios de los años 70. Després de intentar convencer a muchísimos editores –todos hombres–, solo encuentra como aliado a Doug Renetti (Jake Johnson), responsable de un grupo de revistas pornográficas. Él le intentará hacer ver que la única vía para poder hacer llegar sus ideas de una manera atractiva es presentarlas en el formato de una revista erótica para mujeres. Por eso, en el primer episodio el espectador, igual que los protagonistas de la serie, asiste a un casting para encontrar modelos masculinos que se resuelve con un montaje de todo tipo de penes que tiene un efecto cómico y nada sórdido.

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Una escena difícil de vender

El festival de pitos del primer episodio de Minx fue uno de las grandes trabas porque la serie encontrara quién la quisiera emitir. “Creía que la serie sería muy fácil de vender, que entraría en una reunión y diría: «Mostraremos 30 penes». Me equivoqué. Fue superdifícil de vender. A la gente realmente le gustaba y nos daban las negativas más amables posibles: «Obviamente, no mostraremos penes en nuestro servicio»”, explica la creadora de la serie, que encontró los diferentes extras que muestran su miembro a través de una agencia de casting especializada en desnudez. La creadora asegura que una de las claves de la escena es el tono, divertido y juguetón. “Creo que los penes a menudo han sido utilizados de manera oscura y perturbadora , pero nosotros solo estamos intentando normalizarlo y hacer que se sienta como una parte más de la vida”, remarca. 

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Después de que muchas plataformas descartaran el proyecto, HBO Max no tuvo miedo de los pitos de Minx y decidió producirla. Tanto para Rapoport como para Feig, mostrar miembros masculinos era irrenunciable porque forman parte de la realidad que la serie quiere explicar. "No me gusta la lascívia. De hecho, no soy muy fan de las escenas de sexo, pero me gusta que las cosas sean sinceras. ¿Y si quieres explicar una historia sobre alguien que empezó la primera revista erótica para mujeres, pero no puedes mostrar nada, qué sentido tiene?", argumenta Feig. El productor recuerda que la desnudez suele ser un elemento crítico en una película, puesto que comporta la calificación de contenidos para mayores de edad (R-rated, en los Estados Unidos). 

El desequilibrio en la balanza cuando se habla de desnudez femenina y masculina en la ficción televisiva se entiende, en parte, por el hecho de que durante años las producciones han sido dominadas por una mirada masculina que ha tendido a cosificar la mujer. Maria San Filippo, profesora asociada de la Emerson College de Boston y autora del libro Provocauteurs and provocations: screening sex in the 21st century media, explica al ARA que una de las causas del aumento de desnudos masculinos es la apertura de la industria a miradas femeninas, queer y no binarias que buscan una representación más igualitaria y que no se sienten "tan amenazadas por la desnudez masculina como lo pueden estar la gran mayoría de los creadores heterosexuales que han dominado la industria durante casi toda su historia". San Filippo señala también que la televisión actual está recogiendo la herencia del cine de principios del siglo XXI, en el cual actores de primer nivel como Michael Fassbender en Shame o Jason Segel en Paso de ti aceptaron aparecer desnudos.

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El incremento de penes en pantalla va en paralelo al aumento de plataformas de streaming, unos servicios que en los Estados Unidos no tienen que seguir las normativas de la Comisión Federal de Comunicaciones, que puede llegar a sancionar una televisión en abierto alegando indecencia u obscenidad (también por lenguaje malsonante). Además, estas plataformas, igual que la televisión por cable, dependen de los subscriptores y no de las exigencias de los anunciantes, que podrían poner problemas al hecho de que sus productos se vean asociados a contenidos que pueden ser considerados indecentes. "Estas empresas están dispuestas a asumir riesgos para conseguir nuevos usuarios", remarca la profesora.

El truco de la prótesis

A diferencia de lo que suele pasar con los desnudos femeninos, donde se expone el cuerpo real de la actriz, en el caso de los hombres en muchas ocasiones entran en juego las prótesis. Series en las que se decide mostrar miembros masculinos suelen recurrir a penes falsos: lo han hecho en And just like that (la secuela de Sexo en Nueva York), The White Lotus, Euphoria y también en Minx (en el caso específico del bombero que Joyce elige para ser el protagonista del primer número de su revista).

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De todas las series mencionadas, una de las que más polémica genera por su uso de los desnudos es Euphoria, que en una escena que tenía lugar en el vestuario del instituto llegó a mostrar 30 penes en pantalla (tenían que ser 80 pero HBO encontró que eran demasiados). El drama adolescente ha optado por las prótesis en varias ocasiones, en concreto en las dos escenas en que Eric Dane (que interpreta al padre abusivo de Jacob Elordi) tiene que mostrar su pene. "Utilitzar una prótesis es casi un protocolo. Es un protocolo y también un acto de consideración hacia los compañeros con quienes tienes que hacer la escena", ha explicado Dane, que ha recordado que en este tipo de escenas siempre es necesario contar con un coordinador de intimidad. En el caso de las actrices es menos habitual que recurran a este tipo de ayudas, a pesar de que existen las pelucas púbicas (Olivia Wilde utilizó una en la serie Vinyl) y también las prótesis de vaginas.

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El uso de prótesis, sin embargo, también genera polémica, puesto que hay expertos que consideran que solo sirven para reforzar estereotipos o tabúes (muchas veces los miembros que aparecen en pantalla tienen medidas poco habituales en la vida real). Peter Lehman, profesor emérito de la Universidad de Arizona y especialista en estudios cinematográficos y de media, argumentaba en un artículo publicado en el medio académico The Conversation que el uso de prótesis solo sirve para repetir estereotipos culturales. "Representaciones maduras de penes reales y diversos sin vergüenza o sin significados especiales serían mucho más meritorias de atención mediática que las prótesis. Para mí, esto sería realmente revolucionario", asegura. San Filippo se expresa en la misma línea y asegura que las prótesis pueden generar visiones sesgadas de cómo son los cuerpos reales. "Puede ser peligroso y puede crear estereotipos sobre cómo tiene que ser el físico de un hombre, qué tienen que desear las mujeres y cómo tendrían que ser los hombres", argumenta la profesora, que asegura que las prótesis no tendrían que ser la única manera de hacer que los actores se sientan seguros.

Sean prótesis o reales, la aparición del pene en pantalla todavía provoca revuelo y comentarios, que en muchos casos sorprenden a los mismos actores, como reconocía Carlos Cuevas cuando una de sus escenas en Merlísapere aude se hizo viral porque se le veían los genitales. También se hizo viral el desnudo frontal de Oscar Isaac en Secretos de un matrimonio, una escena que aprobó el actor, a pesar de que, según ha explicado, no era del todo consciente de hasta qué punto se le veían los genitales. El hecho que este tipo de escenas genere conversación es la demostración que los desnudos masculinos en pantalla todavía no están normalizados. "En lugar de esconder la desnudez, lo tenemos que mostrar y no reírnos de ello; simplemente acostumbrarnos. Cuanto más la vemos y la tratamos con naturalidad, más aprenderemos a no parar tanta atención ni darle tanto poder: ver el pene simplemente como una parte más del cuerpo", asegura Maria San Filippo.