Nada más empezar Al rojo vivo en La Sexta, Antonio García Ferreras sentenciaba, circunspecto: “Esta semana la gran pregunta es: ¿la verdad importa o no importa? Aunque sea una putada. La verdad siempre es lo mejor, aunque a veces no es como uno se imaginaba, se esperaba o incluso deseaba”. Esta pretendida trascendencia servía para alertar de que los papeles oficiales del 23-F consolidaban a Juan Carlos I como el responsable de detener el golpe de Estado. En todas las cadenas, este era el titular que se extraía de la desclasificación de la documentación. Siguiendo la agenda del PP, el debate ponía el foco en el regreso del emérito a España como un premio a su labor.Pero el destino, que a menudo es burlón, hizo que aquel día emergiera otro protagonista. La muerte del golpista Antonio Tejero lo hizo resucitar en la televisión. Y de qué manera. La imagen de 1981 irrumpiendo en la tribuna del Congreso de los Diputados, que es la que le hizo pasar a la historia, era la menos escogida para poner contexto al personaje. El autor del “¡Quieto todo el mundo!” dedicó buena parte de su vejez a vivir del cuento en ágapes y fiestas de la Guardia Civil y grupos fascistas diversos. En Espejo público prefirieron la secuencia de Tejero escoltado por neonazis el día de la exhumación de Franco. También otra en la que iba a misa y un periodista le pedía su opinión sobre el proyecto de prohibir la Fundación Francisco Franco, y una escena en la que salía a saludar desde el balcón de su casa. Al rojo vivo optó por un vídeo de una comida de la Guardia Civil, con el emblema de la espada y el hacha a su espalda. El hombre acababa levantando la copa y gritando, con un ímpetu notable, un “¡Viva Franco!” muy sentido. En Mañaneros de La 1 recurrieron a escenas similares. Las del día de la exhumación de Franco y otra comida para honrarle, esta vez con un grupo fascista que colocó la bandera con el águila justo detrás de la silla de Tejero. La celebración culminaba con un “¡Arriba España y viva el Cristo Rey!” que llenaba de júbilo al golpista. La mayoría de magazines, tanto de mañana como de tarde, habían enviado reporteros al tanatorio y iban actualizando una información inexistente que se limitaba a mostrar el coche fúnebre equipado con las coronas de flores.En la televisión pública, sin embargo, iban un poco más allá y mostraban unas imágenes que no enseñaron en ningún otro programa ni cadena: coincidiendo con el partido de Champions del Real Madrid, un grupo numeroso de personas se reunieron junto al Bernabéu para homenajear a Tejero y cantaron el Cara al sol con el brazo en alto. El programa se preguntaba por los golpistas que quedaban después del golpe de Estado y si había muerto el franquismo. La respuesta es obvia. A juzgar por los vídeos de Tejero que se emitieron a lo largo del día, brindando en homenajes diversos y escoltado por sus devotos, el golpista, antes de morir, todavía anduvo muy deparranda.