El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo (izquierda), saluda al presidente de la Junta de Andalucía y candidato a la reelección, Juanma Moreno (derecha), en la Junta Directiva Nacional, al día siguiente de las elecciones andaluzas.
19/05/2026
Jefe de Media
2 min

Más previsible que un episodio de House, la caverna no ha fallado en su costumbre de cargar sobre Pedro Sánchez los malos resultados autonómicos andaluces, como antes hizo con los de Extremadura, Aragón y Castilla y León. Es una práctica habitual de la prensa de Madrid, que inevitablemente pasa el rodillo centralista y subyuga los comicios de provincias a su agenda nacional –con 'ce' muy castellana–; es decir, al asalto de la Moncloa. “Sánchez no se culpa después de cuatro derrotas”, titula el Abc. “Sánchez deprime a sus alcaldes y barones: «No nos ven ganadores»”, abre portada El Mundo. Toda la narrativa se orienta a considerar escandaloso que no haya un adelanto electoral que, como es natural, el presidente español solo concederá si le favorece según sus cálculos.

La gracia de esta narrativa es que convive con un spin-off secundario, que es intentar mostrar la mejor sonrisa de Feijóo, y, para hacerlo, ponen una foto del líder rodeado de los suyos. Si alguna vez hay un Oscar a mejor compostura forzada, he aquí unos vencedores claros y seguros. Tanto que hablan de los fracasos de Sánchez, examinemos brevemente este ciclo autonómico para el candidato popular. En Andalucía han perdido la mayoría absoluta y cinco escaños; en Aragón bajan dos escaños mientras Vox sube siete; en Extremadura aspiraban a la absoluta y no la consiguen (mientras los de Abascal se disparan y podrán condicionar con más fuerza), y en Castilla y León también dependen de la ultraderecha a pesar de ser el único lugar donde han conseguido subir más que sus rivales... y futuros socios. Teniendo en cuenta el desastre absoluto que es Sánchez según su relato, el resultado que ha conseguido Feijóo tiene la fuerza del café americano descafeinado con leche desnatada y sacarina de máquina de hospital. ¿Se acuerdan, del efecto Feijóo que era cantinela inevitable de todos estos medios no hace tanto? Efectivamente, ellos tampoco.

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