Susana Díaz ilumina el camino
La venganza es un plato que se sirve fríamente y la senadora del PSOE Susana Díaz aprovechaba el programa de Risto Mejide, Todo es mentira, para cargar contra Pedro Sánchez con la excusa de haber criticado en público a Iker Jiménez. “El presidente del gobierno, ni en la tribuna del Congreso ni en ninguna otra, no debe señalar a ningún medio. Es innecesario y no está de acuerdo con la representación que ostenta”, dijo contra quien frustró sus pretensiones de convertirse en líder del partido a pesar de tener la maquinaria mediática pro-PSOE en contra, empezando por El País.
Desde esta humilde columna no podemos más que aplaudir las enseñanzas morales de Díaz, que se posiciona con valentía en contra de los señalamientos. Todo el mundo sabe que este trabajo sucio contra los periodistas se tiene que hacer con nocturnidad y alevosía. Nada más efectivo que un buen puñal clavado en la espalda en el momento oportuno. Lo explicaba, por ejemplo, Mariló Montero, que la acusó en directo en un programa de Antena 3 de haber maniobrado para conseguir que la echaran de Canal Sur. También Álvaro Zancajo, exdirector de informativos de esta misma televisión, revelaba en una columna que fue abordado en un bar por Díaz y, según su relato, le dijo: “Prepárate que vamos contra ti, Zancajo. Lo que te espera será mucho peor”. Al cabo de pocos meses, estaba destituido. No es que los dos periodistas fueran seres de luz virginales y sin sesgos, pero Díaz sabe que llevar esta cuestión al fango te hace correr el peligro de no conseguir lo que quieres y quedar bien enlodado. Visto lo que hay, a Sánchez lo único que se le puede reprochar es, como muy bien señalaba Mònica Planas en su crítica aquí en el diario, haber dado municiones a este vendedor de humo, o más bien gas tóxico desinformativo, para que se victimice. Querido Sánchez, aprende de Díaz: señalar es de pobres.