La tecnología que nos espera este 2026
Los gigantes digitales siguen prometiendo revoluciones que tardan en llegar mientras inversores y consumidores van abriendo la cartera
BarcelonaEl año que acabamos de empezar también se presenta como un período de transformación tecnológica acelerada. O eso dicen, una vez más, los gabinetes de comunicación de las empresas del sector. Después de comprobar que los pronósticos de hace un año se han ido cumpliendo, toca ponerlos al día para 2026.
Más IA en más sitios
En el cuarto año desde la irrupción de ChatGPT, la inteligencia artificial (IA) generativa sigue dominando el sector tecnológico. Las empresas propietarias de estos sistemas se plantean ahora cómo rentabilizar las enormes inversiones que les han permitido llegar hasta aquí. OpenAI podría lanzar un modelo aún más potente que los anteriores, y la consultora Gartner insiste en que este año los agentes de IA serán capaces de tomar decisiones autónomamente y ejecutar tareas complejas de forma más natural.
Pero el camino hacia la rentabilidad no es tan evidente como sugieren los titulares. Los casos prácticos revelan problemas inesperados que obligan a semanas de ajustes, desde chatbots demasiado serviles hasta sistemas incapaces de resumir correctamente documentación técnica.
El foco del negocio, de hecho, se ha desplazado hacia el segmento empresarial, en el que las empresas de IA contratan equipos especializados de ingenieros para adaptar los sistemas a cada cliente. Anthropic, OpenAI y otras firmas del sector han creado divisiones enteras dedicadas a este trabajo de integración, que recuerda más a la consultoría tradicional que a la promesa revolución tecnológica.
Robots que caminan (poco a poco)
La IA física –robots humanoides, vehículos autónomos– también promete dar el salto definitivo este 2026. Mientras Tesla se apresura a iniciar la producción en serie del bípedo Optimus, 1X ya admite pedidos del Neo Beta, que puedes comprar por 20.000 dólares o te puedes suscribir por 50. Eso sí, los primeros clientes tendrán que tener paciencia: tarda unos 45 minutos en vaciar el lavavajillas. Pese a la velocidad de desarrollo gracias al uso de IA para acelerar el entrenamiento, los expertos calculan que será en dos o tres años cuando estos humanoides estarán preparados para desplegarse masivamente en las casas.
Los coches autónomos continuarán desplegándose y saldrán de las ciudades piloto. Waymo, filial de Google, ampliará su servicio de robotaxis en Washington, Nueva York y Londres. Las chinas Baidu y WeRide también desplegarán sus vehículos en varias ciudades europeas y Emiratos Árabes Unidos. En los coches eléctricos con conductor, la mayoría de grupos de automoción –Volkswagen, Ford, Honda, Hyundai, Renault Nissan, Geely Volvo Polestar– se están pasando al sistema operativo Android Automotive, que facilita la integración de funciones de IA –y de idiomas como el catalán, véase el caso de Seat Cupra– a los nuevos vehículos.
Telecomunicaciones: el negocio se mueve
La IA busca clientes empresariales y las operadoras de telecomunicaciones hacen lo mismo. Las redes 5G privadas –instalaciones dedicadas exclusivamente a una empresa u organización– se consolidan como negocio del futuro para Telefónica, Orange y compañía, que buscan ingresos más rentables y estables que las cuotas mensuales de los consumidores domésticos.
Paralelamente, se dan los primeros pasos hacia la red 6G, aunque la mayoría de usuarios comienzan justo ahora a disfrutar de la 5G completa que se les prometió hace cinco años. Mientras, los despliegues de internet vía satélite –con Starlink a la cabeza– siguen llevando conectividad a zonas remotas, especialmente para el llamado internet de las cosas: desde el seguimiento de contenedores en rutas marítimas hasta sensores medioambientales en lugares inaccesibles.
Un cambio aparentemente menor pero con implicaciones importantes es la generalización de las eSIM, las tarjetas SIM digitales integradas en los dispositivos. Facilitan los desplazamientos internacionales pero también que los clientes cambien de operadora sin salir de casa.
Vuelven las gafas inteligentes
El éxito de las Meta Ray-Ban, unas gafas conectadas que han vendido millones de unidades, contrasta con el fracaso comercial relativo del visor de realidad mixta Apple Vision Pro. Preferimos dispositivos discretos y relativamente asequibles que cascos aparatosos, por inmersiva que sea la experiencia.
Google, que fue pionera con las Glass en el 2012 pero se adelantó demasiado en el mercado, volverá este año. Una vez aprendida la lección del Vision Pro, Apple también sacará sus propias gafas, probablemente a finales de año. La marca no puede permitirse otro lanzamiento prematuro y deberá competir en ligereza con las Meta, en funcionalidad con las futuras gafas Android XR y en precio con ambas.
Teléfonos más caros y más juntos
Parece cantado que Apple va a sacar finalmente este 2026 el primer iPhone plegable, en una categoría de dispositivos que Samsung domina desde hace años con su serie Galaxy Z Fold. De hecho, tanto la marca coreana como la rival china Huawei ya han presentado dos veces dispositivos que se pliegan.
Ahora bien, la noticia para los compradores de smartphones –de cualquier marca– podría ser menos agradable: los precios subirán entre un 5% y un 10% por elescasez de memoria RAM. La demanda de componentes para centros de datos de IA ha disparado sus precios y reducido las existencias disponibles para los fabricantes de teléfonos y ordenadores. Alternativamente, los smartphones más asequibles reducirán hasta los 4 GB la dotación de memoria, lo que compromete la capacidad para ejecutar localmente los algoritmos de IA.
La industria asumirá el fracaso de los móviles ultradelgados. Apple y Samsung no renovarán sus respectivos modelos, y las marcas chinas ya han aparcado los proyectos de entrar en este segmento. A cambio, optarán por atender la demanda de baterías con mayor capacidad, no necesariamente mayores que las actuales gracias a las mejoras en eficiencia química.
Ciberseguridad, ciencia y salud
La otra cara de la moneda de la IA es un malware cada vez más sofisticado. Aumentarán los ataques de red potenciados por IA, con la posibilidad de que provoquen importantes caídas de grandes plataformas y servicios en la nube. Habrá que desarrollar sistemas de identidad digital más robustos, pero sobre todo que los ciudadanos utilicen más el sentido común.
En el ámbito sanitario, la IA podría tener aplicaciones realmente relevantes este 2026, desde el análisis del llanto de los bebés para diagnosticar enfermedades hasta la aceleración del desarrollo de nuevos medicamentos. Es quizás uno de los pocos campos en los que la tecnología puede aportar avances medibles más allá del marketing.
Por último, en el campo de la investigación en inteligencia artificial, varios equipos trabajan en modelos que van más allá de los actuales LLM –las IA generativas que conocemos ahora, entrenadas con cantidades ingentes de datos textuales– buscando sistemas capaces de una comprensión más profunda y de un razonamiento genuinamente autónomo. Aunque la llegada de esta supuesta IA general todavía se ve lejana –los más optimistas la sitúan en el 2028–, este año podríamos ver avances hacia una IA capaz de conectar de forma creativa conocimientos de distintas disciplinas.
Panorama global
Más allá de novedades concretas, en 2026 se consolidará el dominio de OpenAI y Google en el mercado de la IA generativa, con la probable desaparición o absorción de actores más pequeños. La carrera por los centros de datos seguirá expandiéndose globalmente, con Microsoft, Amazon, Google y Meta invirtiendo decenas de miles de millones de dólares en el Sudeste Asiático, Brasil y los estados del golfo Pérsico.
Y, como siempre, hay que asumir que muchos de estos pronósticos podrían no cumplirse o cumplirse de forma diferente a la esperada. La única certeza es que las empresas del sector seguirán prometiendo revoluciones mientras confían en que, tarde o temprano, alguien acabe pagando la factura.