'The Madison': la serie para redimir a las mujeres
The Madison es una serie que parece haberse estrenado por Semana Santa con el propósito de redimirnos, especialmente a las mujeres que viven en zonas urbanas. Protagonizada por Michelle Pfeiffer y Kurt Russell, tiene una trama que el menú de SkyShowtime ya explica más de la cuenta. Está creada por Taylor Sheridan, el arquitecto del western contemporáneo. Pero si os gustan las series sobre gente rica, ambientes lujosos y paisajes extraordinarios, The Madison no os fallará. Una mujer de Nueva York se verá obligada a rehacer su vida lejos de su mundo. El título de la serie ya determina la importancia que tendrá el paisaje en todo ello. Coge el nombre del río más emblemático de Montana, que atraviesa zonas próximas al Parque Nacional de Yellowstone. La naturaleza y el territorio serán tan determinantes que se convertirán en dispositivos moralizadores de las protagonistas. El entorno del río se convertirá en una especie de árbitro silencioso como activador del drama familiar.
The Madison tiene grandes pretensiones, pero es de una simplicidad extrema. En los créditos finales, el primer capítulo está dedicado a la memoria de Robert Redford, como un homenaje al icono cultural e ideológico de estos paisajes. Más allá de encontrar una referencia directa a la película El río de la vida, son evidentes las alusiones visuales a parte de la cinematografía del actor. La avioneta sobrevolando la verdura de los prados con música emotiva, la pesca con mosca en los meandros del río, o los caballos como interlocutores de la intimidad de los personajes nos remitirán a escenas de grandes películas de Redford, sin que la serie consiga los mismos resultados narrativos. La serie es visualmente extraordinaria: la luz, los colores y los parajes filmados con la cámara deslizándose por el cielo son fascinantes, casi hipnóticos.
El argumento juega a poner en contraste la Nueva York más glamurosa pero deshumanizada con la Montana más virgen y salvaje. Pero todo resulta de una obviedad casi ofensiva. La gran ciudad, hostil y agresiva, es el lugar al que las mujeres se sienten especialmente ligadas, con una adicción que ni ellas mismas pueden explicar. Son el símbolo del consumo, el capitalismo y la frivolidad. Los personajes masculinos, en cambio, son los que sienten una relación casi profética con la naturaleza, definida como aquello que es auténtico, espiritual y revelador. Ellos conectan con la verdad de la vida. Hará falta un trauma para que las mujeres se rediman y descubran el engaño en que vivían. El Madison las retornará al valor de las cosas sencillas, trascendentes y puras. El río deviene metáfora de esta existencia en movimiento constante, que transforma los personajes. A través de una voz casi sepulcral, los hombres guiarán a las mujeres en la posibilidad de conectar con una verdad que no habían sabido ver. Todo ello edulcorado con los diálogos engañosos y el humor que provocan las dificultades de los urbanitas para adaptarse a las maravillas del mundo rural, incluso renunciando a las comodidades del Manhattan más privilegiado. Pero todo es tan bonito que casi lo perdonas todo por el simple placer de rendirte a la contemplación.