Trece horizontal: pifia general
Pobre New York Times. En la edición de domingo, imprimieron un crucigrama con la cuadrícula equivocada y los pobres lectores se dejaron las meninges intentando resolver lo que no encajaba por ningún lado. Rápidamente, emitieron una corrección, pero el daño ya estaba hecho, para quienes compraron el periódico en papel. Los crucigramas, claro está, no son inmunes a las erratas y, de hecho, el mismo nombre en inglés (crossword) es en realidad un error tipográfico. Un violinista y editor, de nombre Arthur Wynne, inventó la forma moderna de este pasatiempo que experimentó un gran auge durante la Primera Guerra Mundial, como manera de evadirse después de leer las impactantes crónicas bélicas del momento. Muchas décadas después, los lectores actuales siguen buscando este refugio que les entrena el cerebro. Ahora bien, el original nació como wordcross hasta que alguien lo escribió mal y resulta que el error tuvo suficiente fortuna para pasar a convertirse en la manera preferida de llamarlo desde entonces.
Qué ironía, en todo caso, que el New York Times haya pasado un domingo difícil teniendo que disculparse por una de las secciones que ahora es emblema, pero que tardó mucho en adoptar. Una de las prevenciones principales que tenían los editores de la época era que se les acusara de sucumbir a lo que consideraban un entretenimiento banal en un diario de prestigio como la dama gris. Y no fue el caso, claro está, hasta el punto de que hay quien ahora paga solo por hacer los crucigramas y otros pasatiempos del rotativo en la web. No hay medios generalistas grandes que no tengan algún pasatiempo. En tiempos donde vuelven las preocupaciones por la marcha del planeta, no está de más acompañar la lectura de la actualidad con una distracción noble que excita la inteligencia. Si son verbívoros, por cierto, les dejo una definición críptica y anagramática para acabar: aquí, en resumen, pa (y encontrarán la solución si unen la primera letra de cada frase del artículo).