El departamento de Justicia de los Estados Unidos ha renunciado a citar a declarar a periodistas del New York Times para que revelaran las fuentes que les explicaron detalles sobre el Air Force One de recambio que Qatar regaló al presidente Trump. A algunos les regalan joyas, a otros aviones de 400 millones de dólares. En esta rectificación no debe verse el retorno del presidente estadounidense a los carriles del sentido común, que de hecho nunca ha transitado, sino seguramente el temor de poner en una posición incómoda a alguien de la Casa Blanca con capacidad de levantar alfombras y señalar montoncitos de suciedad, o el resto de algún cadáver. De hecho, Trump ha iniciado un montón de procesos contra periodistas y medios de comunicación, pero la mayoría han decaído por el camino porque él mismo los ha retirado o hecho retirar. El objetivo no ha sido nunca buscar la justicia, sino infundir miedo a los profesionales. No solo a los que se ven ante la amenaza de tener toda la maquinaria del Estado —¡y qué estado!—, sino también al conjunto de la prensa, para que el clima opresivo favorezca la autocensura. En este caso concreto, agentes del FBI se presentaron en casa de los reporteros con una gran parafernalia. En otros casos, la petición de información afectaba también a sus familiares directos, lo que constituye un chantaje palmario.
Cada vez más, la vieja censura del señor con bigote y la tijera va quedando en desuso: internet hace que sea muy difícil suprimir un mensaje sin que se escuche por todas partes, multiplicado y amplificado por el efecto Streisand. Lo que se estila últimamente es este uso instrumental del miedo. Acongojar y crear un clima de inseguridad para que el periodista sienta que tiene enfrente a unos matones corporativos o políticos con abogados de primera como brazo armado. Trump está siendo ejemplar en esta práctica, y habrá que ver, en caso de que la derecha y la ultraderecha lleguen al poder en España, cómo el PP y Vox importan esta (digamos) política de control de discurso. Porque pintan bastos.