Vito Quiles no es la CNN, pero…

Coinciden en un solo día dos noticias que se pueden relacionar. Trump ha vetado a periodistas de la CNN, Politico y MS Now de los terrenos de la Casa Blanca y el Congreso le ha retirado la acreditación a Vito Quiles. Supongo que todos tenemos claro que el primer caso resulta inaceptable y que el motivo esgrimido por el presidente americano según el cual la medida se toma porque estos medios publicaban demasiadas historias negativas sobre él desprende un tufo dictatorial penetrante. Y, en cambio, en el segundo caso lo que había era un abuso y usurpación de alguien que invocaba de manera espuria los derechos de los periodistas para ejercer su pintoresco activismo político basado en un acoso constante intolerable.

Ahora bien, el precedente de Quiles es peligroso, porque otros gobiernos cuando lleguen al poder –y llegarán– tendrán la tentación de invocarlo para justificar sus vetos basados en preferencias personales o inquinas políticas. Para evitar esto, hay que armar muy bien el articulado que regula cómo se reparten las acreditaciones de prensa. Y esto solo se puede hacer afrontando el debate sobre qué criterios objetivos definen quién es periodista y quién hace otras actividades, quizás legítimas pero no depositarias del derecho de la ciudadanía a ser informados. Juega en favor de la democracia evitar las distorsiones de arietes políticos, pobres diablos y one man shows diversos que montan el numerito y en vez de hacer preguntas declaman sus particulares editoriales para asegurarse el minuto de gloria y caspa en las redes. Pero es un arma de doble filo. En los Estados Unidos, por cierto, la conservadora Fox News ha secundado el boicot de protesta de los canales de noticia contra Trump, y ha renunciado a usar las imágenes que llegan ahora sin mediación por el canal institucional. ¿Sería posible aquí un consenso similar, para defender el derecho básico de plantar una cámara ante el poder?