Zapatero: ¿honesto o mentiroso?
Javier Ruiz, con tendencia al desbarajuste y al sensacionalismo, lamentaba indignado las injerencias por la entrevista que estaba a punto de hacer a José Luis Rodríguez Zapatero, el jueves al mediodía en Mañaneros 360: “La presión en este estudio está siendo extraordinaria. [...] Está siendo insoportable la tutela. ¡Ni tutelas ni tutías, en este programa!” Para demostrarlo, emitió unas declaraciones del alcalde de Madrid en las que se anticipaba a calificar de “baño y masaje” la entrevista que le haría el presentador, y advirtiendo que sabía que eran amigos y que habían comido juntos recientemente. El comentario es una prueba del control del PP de las vidas de uno y otro.
Javier Ruiz hizo una entrevista estructurada y exhaustiva. Nada más empezar anunció a Zapatero las tres cuestiones esenciales a tratar: el rescate de Plus Ultra, las joyas y el papel de sus hijas. “Presidente, ¿se ha corrompido usted?”, le espetó nada más empezar. “¿Ha vendido usted influencias? ¿Ha traficado usted con favores políticos?”, “¿Ha desviado usted dinero a sus hijas?” Este inicio permitió palpar cómo se posicionaría Zapatero respecto a las acusaciones que ha recibido. A partir de aquí, se entró en los detalles. Las preguntas cortas no daban margen para pensar la respuesta. Y eran tan concretas que impedían las evasivas o la creatividad discursiva.
Ruiz especificó nombres propios, de empresas y de las off-shores. Le recordaba comidas de su agenda y encuentros con el ministro Escrivá. Le leyó fragmentos de cartas en las que, supuestamente, se citaba a Zapatero como inductor de diferentes actividades, entre ellas el rescate de Plus Ultra. Ruiz fue contundente: “¿Sus hijas han servido de testaferro de Zapatero?” La respuesta, también: “La pregunta me parece increíble”. Se notaba el asesoramiento jurídico en las respuestas. El misterio de las joyas no se terminó de aclarar, pero no por falta de preguntas. Incluso las contertulias del programa insistieron en este asunto. El nombre de Gertrudis, la secretaria de Zapatero, se pronunció hasta ocho veces. El de Pedro Sánchez, solo una. Y el de Felipe González, también, pero con un corte que fue el momento magistral de la entrevista. Ruiz le recordó que González había bromeado sobre la falta de conocimientos de ZP para crear una off-shore: “En eso le doy la razón. Él sabrá de eso...”, dejó ir, en una exhibición de fuerza. Ruiz quiso hacer un inciso de carácter más personal sobre su estado de ánimo. La cámara, entonces, buscó sus manos, en ese tópico visual que se supone que sirve para humanizar a los entrevistados. Para terminar, Ruiz le preguntó por sus sesenta y cinco días de silencio, y Zapatero lo aprovechó para reivindicar su transparencia: “En el Senado respondí 300 preguntas. Al juez, 59. Y a ustedes no les he regateado ninguna”. A corto plazo, las respuestas han sido muy claras para la audiencia. A largo plazo, cuando se aclaren judicialmente los hechos, servirán para retratar a Zapatero como un hombre honesto o como un mentiroso.