Épico Fails

Café en tetrabrik: el formato maldito que nunca ha triunfado

El sistema de la marca estadounidense Maxwell House tardaba el mismo tiempo que una cafetera automática

Abrir la nevera, sacar un brik de café, llenar una taza, calentarla y disfrutarla. Ésta era la sencilla fórmula con la que Maxwell House intentó revolucionar el consumo de esta bebida en Estados Unidos. Era 1990 y la marca norteamericana –una de las más emblemáticas del sector– había detectado una tendencia: el mercado estaba pidiendo sistemas que permitieran tomarse un café de forma rápida y económica.

"Desde 1972, en las cocinas había ido apareciendo Mr. Coffee, una cafetera automática de goteo que estaba sustituyendo a la cafetera tradicional", contextualiza Neus Soler, profesora de marketing de la UOC. También estaba irrumpiendo el Iced Tea Pot, un pequeño electrodoméstico para hacer té y enfriarlo en pocos minutos. "Además, en los años 90, la cadena de cafeterías Starbucks estaba embarcada en una fuerte expansión en Estados Unidos, con una cuarentena de nuevos locales cada año", completa la experta.

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En medio de este panorama, Maxwell House quiso dar un puñetazo sobre la mesa y sacó al mercado a los Maxwell Hose Brewed Coffee. Se trataba de unos tetrabriks de café preparado de un litro, similares a los envases de leche que llenan los lineales de los supermercados desde hace años. En el paquete se anunciaba que era un cafélisto para beber."El formato quería solucionar el dolor de cabeza de tener que hacerse en el café en casa y, al mismo tiempo, evitar tener que consumirlo en las cafeterías, donde era más caro", apunta Soler.

Sin embargo, lo que sobre el papel podía parecer una buena idea, acabó como el rosario de la aurora: a los pocos meses ya había desaparecido. Hoy, la apuesta de Maxwell House es considerada una de las diez peores ideas de bebida de la historia por medios como la revistaTime.

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Inconvenientes tenía un montón. El primero, la conservación y preparación de la bebida. "El producto no estaba pensado para consumirlo en cualquier lugar y momento, sino que debía guardarse en la nevera y calentarlo en una taza cuando se quisiera tomar", explica la experta. Al final, el tiempo acababa siendo similar a lo que se tardaba en preparar un café la cafetera automática, que no era necesario calentar. "Por tanto, la fraselisto para beberque anunciaba el envase no era del todo cierta", remarca Soler.

Hay que recordar que, en los años 90, el café frío aún no se había popularizado. "Apenas se estaba introduciendo el té frío", recuerda. Otro punto débil del invento era el envase: “Se servía en tetrabrik, un formato que incluye un recubrimiento de aluminio, lo que no lo hace apto para calentarlo en microondas. Por tanto, había que verter la bebida en otro recipiente, lo que añadía una nueva capa de complejidad", continúa.

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Para la experta, el principal error que Maxwell House cometió a la hora de idear el café en tetrabrik fue no tener en cuenta la competencia que le suponía la cafetera automática. "Si este electrodoméstico no hubiera existido, la gente se calentaría el café al igual que hoy se calienta la leche: echándolo en una taza y poniéndolo unos minutos en el microondas", concluye. Desde este producto fallido, el mercado se ha ido abriendo a propuestas similares, pero que solucionan los puntos débiles con los que tropezó la marca estadounidense.

Hoy es habitual encontrar en los supermercados cafés preparados estilocapuccinoolatteen formatos individuales de 250 ml, comercializados en Cataluña por marcas conocidas como Nescafé o Kaiku, pero también por marcas blancas. Y la cadena de cafeterías Starbucks incluso distribuye sus cafés en envase individual en tiendas. Una de las pocas marcas que apuesta por el formato de un litro de café con leche es Puleva. Ahora bien, en el etiquetado ya destacan que, si no quiere calentarse, se puede tomar frío.

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La lección

"Con este formato de café preparado, Maxwell House prometía al consumidor una facilidad de uso que, a la hora de la verdad, no se cumplía", resume Neus Soler, profesora experta en marketing de la UOC. La marca no tuvo suficientemente en cuenta la competencia de la cafetera automática. "Preparar el café con su formato o con la cafetera ocupaba, más o menos, el mismo tiempo al consumidor", remacha