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Me dan menos festivos en Navidad porque no tengo hijos: ¿cómo debo abordarlo?

Alexandra Masó da consejos para afrontar el efecto de no tener niños en el reparto de vacaciones

BarcelonaSoy una mujer sin hijos y cada año cuando llega el reparto de los festivos de Navidad con sus compañeros salen beneficiados los que tienen niños. ¿Cómo puedo plantearlo para cambiarlo?

Carol, Barcelona

Las fiestas de Navidad son en parte las fiestas de los niños. Son días de alegría e inocencia que conmemoran el nacimiento de Jesús, el inicio del alargamiento de los días y la llegada de un nuevo año. Pienso que es comprensible que se dé prioridad a quienes tienen hijos. Recuerda que las vacaciones de Navidad, coincidiendo con las escolares, pueden ser más una necesidad que un beneficio para quienes tienen hijos. Entiendo que te sientas en desventaja y no quieras sentirte excluida. Somos humanos y buscamos la pertenencia y reconocimiento del grupo de vez en cuando. Si la mayoría hace algo, es natural querer ser parte de esa mayoría y no sentirnos apartados.

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Para plantearte cambios, primero piensa si el reparto de días de fiesta te genera malestar todo el año o no. En caso afirmativo, piensa en un sistema alternativo de reparto, algo que seguramente ya has hecho. Busca el apoyo de aquellos que piensen como tú, y plantéalo a tus jefes después de las fiestas de Navidad. En ese momento, cuando solemos estar ya hartos de las fiestas, la propuesta puede ser recibida con menos reticencias, aunque seguro que las habrá.

Si, por el contrario, te molesta ahora, pero durante el resto del año la situación te parece llevadera, plantea un cambio diferente. ¿Quién dice que usted no puede disfrutar de las vacaciones de Navidad trabajando? Hazte un calendario especial para las dos semanas de Navidad y regálate cada día un momento de alegría. Por ejemplo, un chocolate caliente con bizcochos el lunes, un paseo por la avenida con árboles el martes, o date 5 euros para gastar en lo que quieras, como cuando éramos pequeños. Sé indulgente contigo misma y establece rutinas que te acerquen a las vacaciones de Navidad.

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La vida puede ser unas vacaciones o un cúmulo de obligaciones. Claro que no serán vacaciones del trabajo, pero aprovecha la permisividad de Navidad para encontrar alegría en los pequeños momentos y celebrar la libertad de elegir cómo vivir todos los días.