¡Qué escapadas!

Desconectar mirando a las estrellas: el astrotursimo ya brilla fuerte en Cataluña

Iglús con el techo transparente, cenas románticas bajo la Vía Láctea, sesiones astronómicas para toda la familia... El turismo vinculado a la observación de las estrellas se abre camino como un potente atractivo para las zonas rurales

Estirarse en la cama boca arriba, apagar las luces y disfrutar del cielo estrellado. Durante la última década, en Cataluña han nacido un montón de propuestas turísticas relacionadas con la observación de las estrellas. Se agrupan bajo la etiqueta del astroturismo y ofrecen un catálogo muy diverso de actividades: desde pernoctar en alojamientos acogedores con visión directa a las constelaciones hasta descubrir en familia las curiosidades de la astronomía mirando a través de telescopios. La contaminación lumínica de las grandes ciudades ha convertido al astroturismo en un fenómeno casi exclusivo de los entornos rurales. En Cataluña ya ha arraigado con fuerza en comarcas como Noguera, Baix Camp, Anoia, Pallars Sobirà, Pallars Jussà, Garraf o Alt Empordà, y cada vez son más los actores públicos y privados que ven las noches estrelladas como excelentes aliadas para fomentar el turismo sostenible, responsable y de proximidad.

"Siempre hemos mirado a las estrellas, pero emparejar esta práctica con experiencias turísticas es un concepto muy reciente", adelanta Inma Díaz Soria, profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y experta en turismo de proximidad. En Cataluña, los entendidos sitúan las primeras chispas del astroturismo a principios de este siglo. "En 2001, la aprobación de la ley de ordenación ambiental del alumbrado para la protección del medio nocturno convirtió a Catalunya en un destino pionero en la preservación de la visión de las estrellas", dice Francesc Fusté, profesor de la Universidad de Girona (UdG) e investigador del Laboratorio Multidisciplinar de Investigación en Turismo.

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Sin embargo, el mecanismo clave que propulsó al astroturismo catalán no apareció hasta 2009, con la creación de la Fundación Starlight. Se trata de una entidad impulsada por el Instituto de Astrofísica de Canarias y la consultora Corporación 5 dedicada a expedir sellos que certifican la calidad de los cielos nocturnos. "Idearon un sistema de etiquetas que permiten a los turistas identificar espacios naturales protegidos, destinos turísticos y alojamientos que son excelentes para contemplar los cielos estrellados", explica Díaz. Desde entonces, la entidad ha otorgado ya una veintena de distinciones a establecimientos, municipios y parques naturales de Cataluña que lo han solicitado y que han superado todos los requisitos que les pide la entidad.

De enamorados a científicos

La práctica del astroturismo aglutina a públicos muy diferentes. Por una parte, están las personas interesadas, estrictamente, en el aprendizaje de la astronomía. Por otro lado, hay parejas y familias que sólo buscan desconectar unas horas de la rutina y dejarse llevar por la curiosidad y el romanticismo que siempre han rodeado los conceptos de la noche, el cielo y las estrellas. Consciente de que deben contentar estos dos perfiles tan dispares, las iniciativas catalanas de astroturismo han ido creando un catálogo de actividades a medida.

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El ejemplo más claro lo encontramos en el Observatorio Fabra, situado en la cara sur del Tibidabo. Inaugurado en 1904, ostenta el título de ser el cuarto observatorio más antiguo del mundo que todavía funciona. Bajo el paraguas de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, ​​el observatorio organiza desde cursos de sismología para un público especializado hasta visitas guiadas diurnas y nocturnas para las familias que desean descubrir las instalaciones y el cielo de Barcelona. La guinda del pastel la estrenaron recientemente, de la mano de la productora Sternalia. Se trata de la posibilidad de cenar bajo las estrellas en el mirador del edificio, durante el verano. Con un precio de entre 79 y 126 euros, la experiencia incluye una conferencia de divulgación de 30 minutos, la visita al observatorio y la elección de uno de los menús inspirados en el espacio. "Combina la observación astronómica con una sugerente propuesta gastronómica", dicen los impulsores.

En el Parque Astronómico del Montsec, en el término municipal de Àger, también programan actividades para acercar la astronomía a públicos muy diversos. "Tenemos un público absolutamente heterogéneo: desde los alumnos que nos visitan con la escuela hasta el público familiar y gente más experimentada", dice Salvador J. Ribas, director del Parc Astronòmic del Montsec. Entre las propuestas que ofrecen destacan las experiencias astronómicas dirigidas a niños y niñas y una actividad muy singular para un público de nicho: los amantes de la música de Pink Floyd. Aprovechando que este 2024 se cumple el 50 aniversario de la publicación del mítico álbumThe dark side of the Moon, el parque proyecta en su planetario un espectáculo visual y sonoro que combina vistas del Sistema Solar con las canciones del grupo británico.

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"Gracias a las condiciones idóneas que tiene nuestro entorno, protegido por ley, podemos ofrecer experiencias que han convertido al Montsec en un territorio puntero para el astroturismo", resume el director del parque. En Cataluña existen otros espacios emblemáticos donde practicar actividades similares, como el Parque Astronómico Montañas de Prades, en el Baix Camp; el Observatorio Astronómico de Albanyà, en el Alt Empordà; el Observatorio Astronómico MónNatura Pirineus, en el Pallars Sobirà; o el Observatorio Astronómico de Castelltallat, situado entre el Bages y el Solsonès.

Hacer noche bajo la luna

Más allá de las sesiones de divulgación y las visitas guiadas a los observatorios, el astroturismo también se ha abierto camino al sector de alojamientos turísticos. Uno de los primeros negocios de estas características que surgió en Cataluña fue en Cornellà del Terri, en Girona. Se llama Mil Estrellas y, desde 2012, ofrece la posibilidad de pasar la noche en unas singulares burbujas hinchables que tienen la parte superior transparente para contemplar el cielo estrellado. Se ubican en torno a una masía del siglo XIII, en parcelas separadas que garantizan un alto nivel de privacidad, y tienen todas las comodidades de los hoteles convencionales.

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"Quien más nos visita son las parejas de enamorados –adelanta Núria de Ros, directora del negocio–. De hecho, nos hemos convertido en un regalo muy habitual por hacer en bodas", concreta. Pero también acuden aficionados de la astronomía. "Alquilamos telescopios para observar el cielo desde las burbujas y ofrecemos tertulias astronómicas con expertos, para grupos reducidos de hasta seis personas", añade. De Ros confirma el auge y el éxito del astroturismo en Cataluña. "Durante los últimos años han ido surgiendo alojamientos muy similares al nuestro, si bien en Mil Estrelles tenemos un toldo patentado y una apuesta muy clara por la intimidad de las burbujas", apunta.

En la otra punta del país, cerca de Prades (Baix Camp), se encuentra otro de los negocios insignia del sector. Se trata de El Chalet de Prades, un complejo rural con más de 30 alojamientos ecológicos situados en el Parque Natural de la Sierra del Montsant. Entre todas las opciones que ofrece a los huéspedes existe la posibilidad de pernoctar en unos iglúes equipados con un techo panorámico de 360 ​​grados. "Abrimos en 2008 ofreciendo un alojamiento rural convencional, en 2015 crecimos apostando por casas en los árboles y en 2019 añadimos los iglúes de las estrellas", explica Pilar Montañola, directora del establecimiento. El Chalet de Prades está muy cerca del Parque Astronómico Montañas de Prades y también ofrece un servicio de observación de las estrellas con guía y telescopio, como un complemento a la estancia.

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El impacto sobre el territorio

"La astronomía puede ayudar a frenar el despoblamiento de las zonas rurales porque, por un lado, genera actividades científicas y, por otro, hace que aparezcan negocios vinculados al astroturismo", concreta Inma Díaz, experta de la UAB , que cita los beneficios que también detecta la Fundación Starlight. La profesora también destaca otros dos aspectos. "Como es una actividad que, mayoritariamente, se hace de noche, obliga a la pernoctación del turista y, por tanto, alarga la estancia en el territorio", concreta. El segundo rasgo tiene que ver con la sostenibilidad. "Es un turismo muy vinculado al respeto por el medio ambiente y con muchas posibilidades educativas", dice.

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Para Francesc Fusté, experto de la UdG, el astroturismo es también la puerta de entrada a un mundo que va más allá de descubrir su entorno natural. "Puede ser un importante elemento de diversificación para las zonas rurales: el cielo es un valor natural único que el astroturismo transforma en una herramienta de desarrollo turístico", concluye.

¿Cuáles son los cuatro mejores cielos estrellados del territorio?


  1. Sierra del Montsec. Ubicado entre el Noguera, el Pallars Jussà y la Baixa Ribagorça, es uno de los lugares predilectos para los amantes de la astronomía y el astroturismo. Es uno de los pocos territorios de la Península que han logrado mantener la distinción de calidad como Reserva Starlight desde 2013. También tiene el certificado de Destino Turístico Starlight. En la zona se encuentra el Parque Astronómico del Montsec.
  2. Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici. Junto con la sierra del Montsec, es el segundo lugar de Cataluña que ha logrado la certificación Reserva Starlight. La tiene desde 2018 y, periódicamente, se organizan actividades astronómicas.
  3. Montañas de Prades y sierra de Montsant. Esta zona es, desde 2021, el territorio más extenso de Europa protegido contra la contaminación lumínica. Tiene el sello de Destino Turístico Starlight, incluye el Parque Astronómico Montañas de Prades y los guías están acreditados por esta fundación.
  4. Montgai. Éste   municipio de la Noguera, en Lleida, tiene tan sólo 650 habitantes y un término de más de 30 kilómetros cuadrados. La escasa contaminación lumínica y las excelentes condiciones atmosféricas le han valido el certificado Municipio Starlight, que logró en verano de 2022.