Ficción

Núria Gago: "Como venganza me metí en la tele, y como agradecimiento, escribo".

Actriz y guionista de 'La caja de arena'

BarcelonaNúria Gago es conocida como actriz y escritora, pero ahora suma un nuevo ítem en su currículum: guionista de televisión. La catalana acaba de debutar con la serie La caja de arena, disponible en Atresplayer y Neox, una ficción impulsada por la Fundación Colacao para concienciar y visibilizar el acoso escolar. La serie está formada por seis episodios que se emiten semanalmente.

¿Por qué decides debutar como guionista con una serie que habla del acoso escolar?

— Se trata de un proyecto al que me invitaron a incorporarme una vez ya había una idea base aprobada. Cuando me contaron de qué iba la serie, me sumé. Fue muy bonito porque fue un acto de confianza por parte de ellos. Es cierto que yo escribo, pero no habían visto ningún trabajo de guion mío. El equipo ha sido Víctor Pedreira, que ha sido el coordinador de guion, y Pedro Rodríguez Pérez y yo, que nunca habíamos escrito guion en equipo. El cine y el audiovisual como entretenimiento está muy bien, pero creo que también tenemos cierta obligación de poner en el centro cosas que normalmente la sociedad empuja a los márgenes porque es incómodo tener delante. Los tres tuvimos el mismo compromiso, queríamos hacer una serie incómoda, como lo es el acoso escolar.

¿Qué conocimiento tenías del acoso escolar?

— Sabía algunas cosas, porque por otro proyecto me había estado asesorando con una psicóloga adolescente. Pero nosotros hemos estado asesorados por la asociación NACE (No al Acoso Escolar) y les enviábamos continuamente las situaciones que planteábamos para ver si eran verosímiles. Debo decir que las reuniones eran terribles, yo salía hecha una mierda. Casos de violencia que yo podía asociar a chavales de 16 años, eran con niños de seis años.

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¿Te diste cuenta de que todo empieza antes?

— Fue tremendo. Mis compañeros son padres y yo les preguntaba: "Si yo salgo con ganas de llorar de las reuniones y no tengo hijos, ¿vosotros no estáis destrozados?" Y, claro, lo estaban. Porque es muy heavy, existen unos niveles de violencia muy altos y a edades muy tempranas. Pero es que los estamos bombardeando con violencia continuamente. Y con las tecnologías tienen acceso muy directo a la pornografía, que es cosificación y violencia hacia la mujer y un sexo inverosímil en el que no hay conexión alguna y todo es brutalidad. Yo no entro en moralidad, pero estamos hablando de menores que están comprendiendo el mundo y debemos ir con mucho cuidado con las cosas que les llegan.

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¿La serie tiene un mensaje de esperanza?

— Nosotros lo que queríamos era decir la verdad: que es el grupo quien tiene la responsabilidad. A veces, se dice eso de que la víctima tiene que pedir ayuda. Yo entiendo que una víctima no se atreva a denunciar, probablemente a mí me pasaría. "Yo no delato, a ver si será todavía peor". Me parece muy cruel poner sobre la víctima la responsabilidad de salvarse. En NACE nos explicaron que un juego de violencia es siempre una persona agresora, una persona agredida y el grupo que está en medio. Dónde se sitúa este grupo hace que la balanza vaya hacia un lado o hacia otro: si el grupo ríe, la víctima está perdida. Teníamos que interpelar a la masa, decirle: si tú callas, eres cómplice y pueden pasar cosas horribles.

Tú has escrito libros, pero hasta ahora no habías hecho guiones. ¿La idea de ser guionista siempre te ha sobrevolado?

— Sí, de hecho tengo un proyecto propio como guionista que estoy intentando levantar. Cuando escribes sola eres tú contigo misma y hay un momento en el que ya no puedes hacerte más preguntas. La mirada externa te ayuda a crecer. Pero sí, siempre quise escribir guiones y ahora ya no quiero parar.

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¿Qué has encontrado en la escritura que no has encontrado en la actuación?

— Son dos cosas muy distintas. En la actuación das cuerpo y solidez a un personaje que ha creado alguien y que cuenta una historia con la que puedes coincidir o no. Pero cuando escribes, explicas lo que tú quieres contar. Son dos formas de contar historias: en una coges el volante y en la otra vas de copiloto.

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Tener tú el volante debe ser satisfactorio.

— Sí, porque además consigues que las ideas que para ti son importantes estén presentes. Creo que todo lo que es una creación habla de ti. Es muy difícil hablar de algo que no te apele. Cuando alguien escribe, hace una declaración al mundo de quién es.

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¿Es probable que en los próximos años te veamos más detrás de la cámara que delante?

— Me gustaría generar proyectos en los que haya estado en el desarrollo, actuar y dirigir algún capítulo.

Te interesan los proyectos con contenido social y en redes han defendido diversas causas. ¿Crees que tiene valor que las personas conocidas den su opinión sobre la situación política y social?

— Es importante que todos los que tenemos un espacio en el que existe un cierto grupo de personas con los que dialogamos, mostr¡emos lo que nos importa y nos signifiquemos. A mí me cuesta mucho callar cuando se trata de animales, medio ambiente o personas mayores. Lo estoy pensando y ya lo estoy poniendo. Y creo que está bien.

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¿Recuerdas cuándo despertó tu conciencia social?

— Creo que todo el mundo que se dedica a algo artístico tiene un punto de sensibilidad, porque tienes que hacerte muchas preguntas. Vengo de una familia de izquierdas, trabajadores de toda la vida. Soy de Montcada, que durante mucho tiempo fue ciudad dormitorio. Soy esto y la educación que he recibido me ha hecho mirar hacia fuera. De hecho, de pequeña yo tenía prohibida la televisión y cada semana me llevaban a la biblioteca a buscar libros, y los fines de semana me compraban tebeos. La tele no era algo que pudiera ver con facilidad.

Y después encontraste trabajo en la tele.

— Siempre digo a mi familia: "Como venganza me metí en la tele, y como agradecimiento, escribo".

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¿Pero les gustaba que salieras a la tele?

— En mi familia salir en la tele y la popularidad no es nada que se celebrara. Creo que les daba bastante canguelo. Mi padre me decía: "Estudía para ser bióloga marina". Y yo le decía: "Pero si no quiero ser bióloga marina". De hecho, me matriculé en Trabajo Social durante el último curso de arte dramático porque a mi padre le cogió mucho miedo. Pero no llegaba a todo. Y los últimos días de tercero de arte dramático fueron los primeros días en El cor de la ciutat.

Ahora que menciones TV3, ¿hay opciones de que te volvamos a ver en Com si fos ahir?

— A mí me parece que, por ahora, me tienen en Mallorca comiendo ensaimada y allí estoy muy bien, por lo que se ve. No creo, pero fue muy bonito volver a TV3, que es casa.

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En La caja de arena se habla también de amistad. ¿Qué grado de importancia tiene la amistad en tu vida?

— Para mí las amistades son la familia, le ponemos nombres distintos, pero son lo mismo. Yo sé que me atrevo a hacer ciertas cosas porque sé que, si algo sale mal, tengo mucho apoyo. Tengo la suerte de tener una red de amores muy saludables en la que todos nos ayudamos a ver el valor que tiene cada uno.