Volkswagen da marcha atrás y recupera los motores diésel en el Golf
La marca de la Baja Sajonia resucita las mecánicas diésel en su vehículo estrella once años después del Dieselgate
Once años después del estallido del escándalo del fraude de las emisiones de los motores diésel o Dieselgate que salpicó de lleno al grupo Volkswagen, podríamos pensar que recuperar un motor diésel durante el segundo semestre de 2026 para el Golf –el coche estrella de la marca alemana– es una medida extraordinaria y fuera de lugar. Y es que el grupo industrial alemán quiso acelerar a fondo en el camino de la electrificación para dejar atrás el fantasma de las emisiones, con una hoja de ruta ambiciosa que preveía electrificar totalmente la marca Volkswagen antes de 2030, con la llegada de la ambiciosa gama de productos ID, vehículos tecnológicos y totalmente eléctricos.
De hecho, Volkswagen desarrolló un modelo disruptivo llamado ID.3 que debía ser el sucesor del Golf y el tercer gran hito de la marca (de ahí su nomenclatura) después del Escarabajo o Beetle y el ya mencionado Golf. Pero el Volkswagen ID.3, en el mercado desde el año 2020, nunca ha llegado a alcanzar los ambiciosos objetivos de la marca, y los compradores europeos han seguido mostrando muy mayoritariamente su preferencia por el Golf.
Un Golf cada vez más electrificado
La actual generación del Volkswagen Golf lleva vigente en el mercado desde el año 2024, justo cuando se cumplían 50 años del lanzamiento del primer Volkswagen Golf, en el año 1974. Este es un modelo que evoluciona el modelo original de octava generación o MK.8, en nomenclatura interna de la marca, con ligeros retoques estéticos en los grupos ópticos y pantallas más grandes y más conectadas en el interior.
El elemento más interesante fue que en un primer momento Volkswagen mantuvo el motor 2.0 TDI (diésel) de 115 o 150 CV de potencia, pero siempre en un segundo plano comercial, ya que la principal apuesta del modelo fueron las versiones híbridas ligeras o mild hybrid, que le otorgan la etiqueta ECO (eTSI).
En abril pasado Volkswagen decidió retirar los motores diésel de la gama del Golf, con vistas al lanzamiento (también por sorpresa) del Golf Hybrid o híbrido autorrecarcable con una potencia de 170 CV, que comparte mecánica con el T-Roc y que aún no tiene precio en el mercado español. De cara a final de año, fuentes de la marca apuntan que a esta versión la acompañará una versión de acceso también híbrida convencional de 136 CV de potencia, que se situará un peldaño por debajo del primer Golf híbrido convencional.
Un movimiento sorprendente
Marcado por una hoja de ruta compartida con el resto de marcas del grupo cada vez más orientada a la electrificación, y con la espada de Damocles sobre los cuellos de los grandes fabricantes que suponen las normativas comunitarias relativas a las emisiones de los vehículos de combustión y la amenaza de multas millonarias, el retorno de los motores diésel en el Golf no deja de ser un movimiento muy sorprendente y, hasta cierto punto, disruptivo.
El retorno de los motores diésel a la gama del Golf responde a las especificidades y preferencias del mercado español, donde todavía existe una demanda (de tan solo el 2,75% del total del mercado) que sigue comprando motores diésel. El motor 2.0 TDI es un propulsor fiable y refinado que mantiene unos consumos homologados muy bajos (4,5 litros cada 100 km y una autonomía real superior a los 1.000 kilómetros sin llenar el depósito) con un maletero de 380 litros de capacidad. A modo de comparativa, la nueva versión híbrida convencional del Golf limita su maletero a 273 litros de capacidad para albergar las baterías de litio, aparte del aumento de peso y consumo de carburante que puede asociar.
Para terminar, conviene recordar que España es un mercado muy particular y diferente del resto de Europa, que en algunos casos favorece las mecánicas diésel. De entrada, el relieve de la Península es muy accidentado, y las distancias entre las grandes ciudades españolas, bastante importantes. A este factor físico conviene sumar el hecho de que la red ferroviaria española no es, ni de lejos, homologable a la alemana o la británica, por citar dos mercados donde Volkswagen sí que ha retirado los motores diésel en el Golf, y este factor favorece el transporte de personas por carretera. Así pues, se puede explicar la decisión de Volkswagen de recuperar los motores diésel en nuestro mercado, sin que esto suponga que la futura generación del Golf, que deberá ser una realidad antes de 2029, deba renunciar a la electrificación prácticamente total del modelo.