Volkswagen EcoRacer, cuando el diésel era el futuro
Volkswagen presentó hace veinte años un prototipo de deportivo con motor diesel, prestaciones de escándalo y un consumo sorprendentemente bajo que la marca nunca se atrevió a fabricar en serie
Apenas hace veinte años, coincidiendo con el Salón de Tokio, Volkswagen presentó el concepto caro o prototipo EcoRacer, un vehículo de tipo roadster –descapotable, de tracción trasera y dimensiones y peso contenidos– que la marca estuvo muy cerca de llevar a la producción. De hecho, no es de extrañar que en aquellos momentos las marcas generalistas presentaran modelos pequeños, deportivos y descapotables. Opel fabricaba un vehículo similar llamado Speedster, Mazda, el famoso MX-5 y Seat soñaba con modelos como el Bolero o el Tango. Pero lo que hacía realmente distinto al prototipo de Volkswagen era su motor, una rareza que le habría convertido en un unicornio del mundo de la automoción.
El Volkswagen EcoRacer era un vehículo impulsado por un motor diésel 1.5 TDI de cuatro cilindros y 136 CV. Este hecho, que a estas alturas nos parece un disparate mayúsculo, tenía su sentido hace veinte años, cuando el diésel parecía consolidarse como el combustible del futuro y los grandes fabricantes europeos sacaban pecho en América o Japón de la eficiencia de sus propulsores diésel. Incluso las administraciones europeas incentivaban la compra de vehículos diésel para reducir las emisiones de dióxido de carbono y mostrar al mundo su compromiso con la reducción de emisiones de gases contaminantes.
El EcoRacer era un coche realmente eficiente, ya que gracias a una carrocería muy ligera que hacía un uso masivo de materiales como la fibra de vidrio o el aluminio y unas dimensiones de tan sólo 3,7 metros de largo, podía homologar un peso de tan sólo 850 kilos en la báscula y un consumo de carburante de sólo 100 kg. Todo ello con una aceleración de 0 a 100 km/h de sólo 6,3 segundos y una velocidad punta de 230 km/h. Un vehículo ligero, rápido y ahorrador que habría comportado un auténtico terremoto en el mercado de los roadsters o descapotables biplaza ligeros.
Por último Volkswagen decidió no fabricar en serie el EcoRacer, a pesar de la buena acogida de la crítica especializada y del público generalista. El coste de fabricar este roadster con motor diesel habría sido elevado a pesar de compartir algunos elementos con el Golf y el Passat de su tiempo. El precio final del deportivo, pues, debería ser forzosamente caro, y desde la cúpula del grupo Volkswagen lo veían como un posible competidor del Audi TT y poco alineado con el resto de la gama de Wolfsburg, que en aquellos momentos apostaba de lo lindo por los modelos de alto rendimiento GTI del Golf o el Polo, vehículos más económicos de más vehículos.
Curiosamente, los ingenieros de Volkswagen nunca se olvidaron del todo de este modelo, ya que fue la base para otro modelo, llamado XL1, que la marca alemana sí llegó a fabricar. El Volkswagen XL1 era un deportivo pequeño, con un motor diésel de dos cilindros asociado a un motor eléctrico de 20 kW de potencia y una batería de 5 kWh de capacidad, y que la marca comercializó en el año 2014. La marca fabricó unas 200 unidades, que se vendieron a un precio de 110.00 roadster futurista se ha convertido en un preciado objeto para los coleccionistas.