200€ mensuales por hijo?
Una de las cifras más vergonzosas de un país desarrollado es el porcentaje de niños que viven en riesgo de pobreza. Y al mismo tiempo, la pobreza infantil es un mal negocio de futuro. Pocas inversiones a largo plazo tienen un mayor retorno que el de vivir una infancia feliz. Este regreso no es sólo emocional, sino también económico. Hace décadas que la psicología y la evidencia empírica lo demuestran: crecer con importantes privaciones materiales tiene consecuencias individuales y familiares, en más de una generación, e impacta también en la cohesión social y el futuro de un país.
La pobreza se mide con tres umbrales: la carencia material grave, el riesgo de pobreza y la tasa AROPE. Los dos primeros se basan en el nivel de ingresos, mientras que la tasa AROPE incorpora también medidas relacionadas con la calidad de vida y el peligro de exclusión social. En este sentido, los datos más recientes del INE, publicados a principios de febrero, indican que en España, entre los menores de 18 años, estos valores los tenemos a 8,6% (carencia material severa), 28% (riesgo de pobreza) y 33% (AROPE). Y, para saber dónde paramos, podemos compararnos con la media europea: 6%, 18% y 24%, respectivamente. Por tanto, lo que decíamos. Vergüenza.
Para mejorar esta situación, el consejo de ministros plantea establecer una ayuda universal de 200 euros mensuales por niño hasta la mayoría de edad. Es una medida cara, muy cara, que requerirá el apoyo del Congreso y de unos presupuestos que lo acompañen. Sería la segunda vez que en España se implanta una medida universal: algunos recordaréis el "cheque bebé" del gobierno de Zapatero, 2.500 euros por cada nacimiento o adopción. Se aprobó en 2007 y se liquidó sólo tres años más tarde, en 2010, en plenos recortes.
Creo que surgen dos preguntas. La primera: ¿por qué una medida universal y no una focalizada sólo en las personas que lo necesitan? El hecho es que ya llevamos décadas conviviendo con medidas focalizadas con resultados mediocres, basta con mirar los datos que tenemos y su evolución. En cambio, existe una generosa lista de países europeos con medidas universales implantadas y buenos resultados. Por tanto, aquí aplicaría el viejo –pero efectivo– truco de importar políticas que ya funcionen bien en otros lugares. Una segunda pregunta sería: ¿por qué no se está enmarcando como medida para aumentar la natalidad? Pues por el mismo motivo. En los países donde esta medida ya está vigente, después de una pequeña alegría inicial, los índices de natalidad han seguido su propia tendencia, normalmente a la baja.
Dado el impacto económico de esta medida, creo que convendría un poco de cirugía fina. ¿Se necesitan los 200 euros para todos los niveles de renta? ¿Se ha estudiado un sistema progresivo como el de Italia, que varía en función de sus ingresos? ¿Qué pasaría si fueran 100€? ¿Y 150 €? 175 €? ¿Y si fuera hasta los 16 años en vez de los 18? ¿Y si se implanta por etapas para ver cómo funciona? Esta medida implicará sacar dinero de otro sitio y, con otros servicios básicos bordeando la deficiencia, un cálculo por la boquilla grande no vale.