Conocer los héroes

Imogen Pollock escribió hace muchos años una biografía de su madre en la que la describía como una mujer irritable, cruel y narcisista. Su madre era Enid Blyton, la autora de una prolífica obra de literatura infantil que a mí, como a millones de criaturas en todo el mundo, me convirtió en una lectora voraz.

Recuerdo cómo me entristeció constatar que, una vez más, una persona capaz de crear un mundo fantasioso y seductor también podía tener una personalidad abominable. Como se suele decir: es mejor no conocer a tus héroes.

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Después tuve noticia de que la hermana mayor de Imogen, Gillian, no compartía esta visión de una madre huraña y poco afectuosa, cosa que viene a certificar que una misma situación puede ser vivida y recordada de manera muy diversa por sus protagonistas.

Rebuscando por los catálogos de las plataformas, he tropezado con la película Enid, que la BBC emitió en el año 2009, protagonizada por una Helena Bonham Carter que borda este tipo de papeles. La cinta se acerca más a la versión de la hija pequeña que a la de la mayor. Se presenta a una Enid Blyton traumatizada por el abandono infantil de su padre que busca refugio en su mundo de fantasía. El éxito indiscutible de sus novelas (Los cinco, Torres de Malory, Los siete secretos, Santa Clara), famosas en todo el mundo, la arrastra a dejar de lado el mundo de sus afectos reales: Enid se aleja de su madre y hermanos, de su marido y, finalmente, también de sus hijas, a las cuales envía a un internado de aquellos que retrataba tan bien en sus obras.

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Para mí, lo mejor de este biopic es el gesto de la actriz que interpreta a la hija pequeña, de tristeza permanente, en contraste con la alegría de los niños y niñas que aplauden a la escritora adorada. Enid Blyton se muestra simpática y encantadora con sus lectores, pero detesta a sus propias hijas. 

En el año 2018, según leo, la Casa de la Moneda británica se planteó la salida de una moneda conmemorativa por los cincuenta años de la muerte de Blyton. La iniciativa se canceló en el último momento porque se consideró que la autora era racista, sexista y homófoba. No puedo desmentirlo... ni confirmarlo. Mi recuerdo de las horas leyendo Enid Blyton solo se basa en el gozo y la diversión. Claro que hace muchos años y quizás me falla la memoria.

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Solo sé lo difícil que es hacer literatura infantil y enganchar a los más pequeños a la lectura. Personalmente, solo puedo mantener mi agradecimiento a esta autora, tal como estoy agradecida a Ana María Matute (Paulina), Astrid Lindgren (Pippi), Sebastià Sorribas (El zoo d’en Pitus), María Marcela Sánchez-Coquillat (Un castillo en el camino), Carmen Kurtz (la serie de Óscar) y el resto de escritores que estimularon mi imaginación y me regalaron el placer de la lectura, que ha hecho mi vida más divertida y mejor.

Por cierto, en Filmin podéis ver Conociendo a Astrid, el biopic de la creadora de Pippi. En este caso, la historia que se cuenta aún te hace querer más a esta fabulosa escritora.