Una de las dos cosas que le faltaban al feminismo
Leo en un artículo sobre la alimentación en la menopausia. De noticias de este tipo, actualmente, se publican muchas. Hasta hace poco se podía encontrar algo en los consultorios médicos de las revistas del corazón y en las publicaciones especializadas, dirigidas a profesionales. De novela que lo tocara no había. Ahora, sin embargo, anuncios, podcasts, programas y monólogos hablan de ello. El otro día, con una amiga, decíamos: “¿Te imaginas a nuestras abuelas?” No había lubricantes, no había estrógenos, tampoco mucho pescado azul aquí o allá a disposición de ellas. Debían comentar en el lavadero que las relaciones sexuales les hacían daño, y debían recetarse ungüentos y brebajes, de la misma manera que las comadronas o las mayores sabían “ayudar” al parto. Recuerdo una frase –que me guardé para una ficción– de mi abuela, que ahora revisito con ojos actuales, sabiendo lo que sabemos que no sabían. “Es que el abuelo me buscó hasta el último día. Hasta el último día que me buscaba”.
Y bien, este artículo, que da consejos alimentarios (nada, por desgracia, que no sepamos: modere el alcohol y haga ejercicio), tiene una particularidad que lo hace diferente de todos los demás y que da un paso más en la normalización menopáusica. Este artículo, publicado en un diario serio, riguroso, al lado de cualquier otro artículo sobre cómo cuidarse si tienes diabetes o si eres vegano, pongamos por caso, tiene de especial que está escrito por un hombre. Y este hombre no es un médico, es un periodista de ARA. Hace mucho tiempo me preguntaron si creía que la igualdad entre hombres y mujeres estaba alcanzada (en Occidente). Dije que me faltaban solo dos cosas, que no se entendía que me faltaran. La primera, ver a un periodista escribir en un diario serio un artículo divulgativo sobre la menopausia. Esta la acabamos de conseguir. La segunda, ver a una entrenadora mujer en un equipo de fútbol masculino de nuestra casa. Esta no la hemos conseguido, pero todo es ponerse. El Girona, por ejemplo, necesitará revulsivos en caso de que se marche el queridísimo y admiraídisimo Míchel.