La cuestión esencial
Si dejamos de lado el griterío, la demagogia, la emotividad, las amenazas de los grupos y de los partidos neofascistas y las maniobras preelectorales de todos los partidos políticos, queda la cuestión esencial. Y la cuestión esencial es que el derecho de las personas a una vivienda digna es un derecho básico, también constitucional en el estado español. Un derecho, por tanto, previo a otros derechos, como el de la propiedad. Previo o superior, digámoslo como prefiráis. El derecho a la vivienda digna también es previo o superior a la ley de la oferta y la demanda. Como ha explicado el jurista Joaquim Bosch, en muchos países europeos no habría sido posible un desahucio como el de Maricarmen porque sus leyes priorizan el derecho de las personas a quedarse en su domicilio. Hablamos de países como Alemania, Francia, el Reino Unido y Dinamarca, reconocidas taifas comunistas y bolivarianas. Pero, como dice Bosch, anteponer la ley del mercado al derecho de las personas a una vivienda digna nos lleva tan solo al dominio de otra clase de ley: la ley de la selva, donde solo prospera el más fuerte. (En estos países, aunque sus policías sean tan bestias como cualesquiera otras en otras ocasiones, se habrían ahorrado un nuevo episodio de brutalidad policial, con agentes apaleando a los manifestantes que protestaban contra el desahucio).Todo ciudadano tiene derecho a una casa digna; nadie tiene derecho a acumular casas para especular con ellas. Esto vale para los fondos buitre, pero no solo para ellos. Los fondos buitre desplazan la lógica del mercado hacia sus extremos más iliberales, donde el capitalismo se convierte en el reverso oscuro del liberalismo, y en este desplazamiento se mueven todos los actores que operan en el mercado inmobiliario. No hace tanto hablábamos de grandes tenedores, una manera de referirse a las empresas o a los particulares con una cartera de viviendas que utilizan para explotarlas bajo la lógica del máximo beneficio. El alquiler turístico (al cual se abonaron enseguida una cantidad enorme de pequeños propietarios, muchos de ellos, también, votantes de izquierdas) es otro abuso que debe ser erradicado. ¿Por qué? Porque solo obedece al derecho a la propiedad y a la ley de la oferta y la demanda, mientras atenta contra el derecho de las personas a tener una vivienda digna. Porque infla una burbuja de precios que hace que personas que se lo deberían poder permitir (la Maricarmen con su pensión, por ejemplo) no puedan pagar un piso, ni siquiera el piso donde habían vivido toda su vida.
Hay quien encuentra caricaturesco que la gente vuelva a salir a acampar como en el 15-M. Pero la verdadera caricatura, y bien perversa, es la de los tiburones inmobiliarios que encuentran adecuado, o incluso divertido, dejar a personas en la calle para que ellos puedan hacer su negocio sucio: es, en concreto, la caricatura del rico gordo, con puro y sombrero fuerte, y colmillos de vampiro. Que la movilización se produzca a partir de un caso particular como el de Maricarmen no implica ningún desprecio al resto de personas que sufren el mismo drama, sino más bien su reconocimiento. Quien sabe quién fue Rosa Parks puede entenderlo a la primera.