Núria Parlon atendiendo a los medios desde el Bruc.
11/05/2026
Periodista
2 min

La consejera de Interior, Núria Parlon, ha dicho que valorarán la oportunidad y la proporcionalidad de haber infiltrado agentes de los Mossos en una asamblea de docentes. Que la acción no fue oportuna, porque estaban en plena negociación con los sindicatos, ya está valorado. Y que pueda ser proporcionada da pavor: si la policía se infiltra en una reunión de maestros (gente pacífica, por más que planteen un conflicto laboral), ¿a cuántas otras reuniones de colectivos en lucha no se deberá estar infiltrando?

La consejera también dice que, después de la valoración, tomarán las medidas que sean oportunas desde el punto de vista operativo, que es el criterio que se usó para enviar a los agentes a la reunión. Pues aún peor: infiltrarse y que te descubran es un fracaso operativo. Y si es en una asamblea de maestros –que casi debería ser un trabajo de prácticas–, es un desastre.

En relación con los maestros, sin embargo, la decisión inoportuna del Govern es anterior: firmar un acuerdo con algunos sindicatos pero sin que fueran los mayoritarios, porque eso es ponerse a los afectados aún más en contra. Al Govern se le ve interesado en producir a menudo la imagen del acuerdo, de la firma de protocolos en una mesa delante de las cámaras. El acuerdo siempre es bueno. Cuando es malo es cuando el acuerdo no se corresponde con la realidad, porque entonces solo está hecho para el relato.  

Pero más allá del debate político de este tropiezo, la situación es delicada para toda la sociedad, no solo para el Govern. Los maestros están en lucha, y los alumnos y las familias pagan las consecuencias. Pero los resultados de la enseñanza en Cataluña deben mejorar, porque nos va el presente y nos va el futuro. Y en vez de tener un acuerdo de país, tenemos un conflicto que está entrando en la vida de cada día de decenas de miles de casas. Como un tren de Cercanías.

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