Danza

La compañía de danza que ha conseguido el 'fenómeno fan'

Peeping Tom baila el fin del mundo en el Teatre Nacional con 'Chroniques', dirigida por Gabriela Carrizo

'Crónicas' de Peeping Tom llega al Teatre Nacional.
04/06/2026
3 min

BarcelonaYa hace quince años que el Mercat de les Flors, el Festival Grec y el Temporada Alta acercaron al público catalán los primeros espectáculos de Peeping Tom. La fascinación por aquellas creaciones increíblemente originales de una compañía belga, con un movimiento de los bailarines nunca visto y una atmósfera hiperrealista, casi cinematográfica, sellaron la historia de amor con la ciudad. Los directores Gabriela Carrizo y Franck Chartier incluso se instalaron a vivir en Barcelona, aunque Peeping Tom mantiene la sede en Bruselas, y, sobre todo en alianza con el Teatre Nacional, han levantado sus últimos espectáculos desde aquí, coproducciones internacionales que giran sobre todo por Europa y Norteamérica con el sello catalán. Es el caso de Chroniques, que se podrá ver en la Sala Gran del TNC durante más días de lo habitual en danza: del 4 al 14 de junio.

Después de S 62°58’, W 60°39, firmado por Chartier, ahora es el turno de un montaje firmado por Carrizo (el tándem ya no trabaja junto pero sí bajo el mismo paraguas). Si aquel espectáculo era una exploración metateatral, ahora toca volver a la fuerza del movimiento que marcó piezas tan inquietantes como Triptych o la trilogía familiar (Vader, Moeder, Kind). Carrizo lanza cinco figuras masculinas al escenario, "desarmados, despojados de un relato y de una escenografía", y los hace avanzar a través del tiempo, de diferentes épocas. Tendrán que sobreponerse a la fuerza de la naturaleza y de la sociedad cambiante que configuran. En el escenario hay piedras, se oye un huracán, entre los hombres aparece la dominación y la violencia más primitiva.

Carrizo ve que el mundo se vuelve incomprensible, pero decide encararse a esta oscuridad a través del arte. "Entramos en un período tan indescifrable, tan incronicable... Si ponemos una piedra hoy, mañana cae. Es el súmmum del absurdo. ¿Cómo se lee el mundo hoy en día?", se plantea. La obra es justamente la búsqueda de cómo se puede seguir adelante en este contexto y cómo se pueden seguir buscando nuevas formas escénicas después de 25 años de creaciones.

La coreógrafa es consciente de que cada espectador leerá el espectáculo en función de su bagaje: "Sin la referencia de la narración, ¿de dónde te agarras? De tu memoria cultural, de las imágenes, libros, de las cosas que hemos visto y oído". Porque en la obra no da pistas, no hay texto, solo murmullos indescifrables: "El lenguaje se ha triturado y solo quedan vestigios", apunta. Carrizo busca confrontar la esencia humana, y por tanto el cuerpo, "en resonancia con la naturaleza y la violencia".

Chroniques, que tiene decenas de coproductores, hizo el estreno absoluto en Niza hace un año y ya deslumbró a la directora del Teatro Nacional, Carme Portaceli, que defiende que "hoy en día un teatro nacional debe ser internacional". Por eso celebra el vínculo creativo con Peeping Tom y otros creadores de fuera —como Angélica Liddell, que hará dos meses de residencia aquí—; como busca que los artistas catalanes tengan alianzas por el mundo. La adoración del público, que está a punto de agotar entradas para las nueve funciones, sin duda lo avala.

'Chroniques' de Peeping Tom llega al Teatre Nacional.
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