Entrar en los juzgados y salir de ellos
Leemos en el ARA que Jonathan Andic, acusado de homicidio contra su padre, Isak Andic, el fundador de las tiendas de ropa Mango, ha entrado en los juzgados de Martorell esposado y "con la cabeza gacha".
¿Entras en los juzgados de una manera si eres inocente y de otra si eres culpable? Si eres inocente, y te parece que lo podrás demostrar, quizá entras “con la cabeza bien alta”, justamente, que esta es la expresión que usamos. Pero quizá, por la perplejidad de ser considerado culpable cuando eres inocente, entras "con la cabeza gacha", abandonada toda esperanza. Si eres culpable y no te importa demostrarlo, no lo ocultes: entras con la cabeza gacha, sin hacer contacto visual con los periodistas, pero no demasiado compungido. Si eres culpable pero estás fingiendo que eres inocente, entrarás con los ojos fijos en los periodistas, con una súplica muda y exagerada en los ojos.
Hay un tipo de personas, entre las cuales me cuento, que cuando son inocentes parecen culpables. Las veces que salgo del avión y paso por la aduana intento poner un semblante de naturalidad, justamente para que no piensen que llevo sustancias prohibidas en la maleta o en las entrañas. No puedo ser natural, ni recuerdo cómo se hace, de tanto que sufro. Y cuanto más natural quiero parecer, más sobreactuada parezco. Pero siempre me digo que si un día fuera culpable intentaría recordar estos momentos de falsa naturalidad para hacer ver que soy inocente pero estoy nerviosa por si parezco culpable.
Jonathan Andic ha salido en libertad porque tiene un millón de euros que ha podido depositar como fian za. Yo entiendo que es inocente, quizá porque soy muy inocente: me parece que nadie que tenga un millón de euros podría matar a su padre por dinero (y hacerlo él mismo).