Europa y EEUU tampoco son soberanos
En los últimos meses hemos asistido a algunos cambios de rumbo en las políticas europeas. Al mismo tiempo, se ha ido haciendo evidente que también habrá cambios en algunas políticas de Estados Unidos. En ambos bloques, el principio de realidad se impone a la ideología y promesas hechas: desviarse demasiado de las tendencias globales hace difícil la supervivencia.
En el campo de la protección de datos y la inteligencia artificial, en noviembre de 2025 la Comisión Europea propuso el Digital Òmnibus, que pretende "simplificar y armonizar" las leyes digitales de la UE (reglamento general de protección de datos –RGPD–, ley de IA, ley de datos y reglamento ePrivacidad). Los objetivos declarados son, entre otros, reducir la carga reguladora para los negocios, crear ventanillas únicas para denunciar ciberincidentes, clarificar las definiciones y promover la innovación sin renunciar a los estándares éticos de la UE. Por ejemplo, en ciertas situaciones los datos seudónimos dejarán de ser considerados datos personales (en particular, si quien los maneja no tiene acceso a la correspondencia entre seudónimos e identidades); se introducirá la noción de "interés legítimo" como base legal para procesar datos personales para entrenar modelos de IA; se simplificará el consentimiento requerido por el RGPD para la aceptación de galletas, etc. Esta propuesta se debatirá en el Parlamento Europeo durante 2026.
Fuera del mundo digital, las políticas que afectan al mundo físico también están variando con fuerza. En cuanto a la transición energética, la UE ha dado marcha atrás en su intención inicial de prohibir la venta de coches de combustión a partir de 2035. Los fabricantes podrán vender un número limitado si —y sólo si— también ofrecen coches eléctricos pequeños y asequibles o utilizan materiales con poca huella de carbono. La política migratoria también se está girando como un calcetín: el rechazo inicial de los 27 a la creación de centros de deportación fuera de la UE se ha convertido en un aval mayoritario en menos de dos años. En el ámbito de defensa, las posiciones generalmente pacifistas de los Estados miembros han virado en poco tiempo hacia la integración en la OTAN de países tradicionalmente neutrales (Suecia y Finlandia), hacia un substancial aumento del gasto en armamento y hacia un restablecimiento parcial, en algunos países, del servicio militar.
Los cambios europeos en protección de datos y en IA obedecen, ciertamente, a las presiones insistentes del otro lado del Atlántico. Pero también se deben al intento de dar aire a la industria digital europea, que se afana por abrirse camino, así como a las necesidades de la investigación, por ejemplo en el ámbito sanitario, donde es habitual y necesario el uso de datos pseudonimizados para seguir la evolución de los pacientes. Los cambios en transición energética se explican igualmente por presiones empresariales, en este caso de los fabricantes europeos de automóviles, pero también por la lentitud de las administraciones a la hora de promover el despliegue de una red de puntos de recarga tan densa y fácil de utilizar como la red de gasolineras. Los cambios en las políticas migratorias y de defensa llegan porque el mundo no es cómo la UE lo quisiera o cómo lo había imaginado. Si la Declaración de Derechos Humanos recogía el derecho de asilo, la inmensa mayoría de la inmigración actual es económica y no solicitada por los países receptores. Si Europa se fiaba de EEUU para su defensa, ahora resulta que EEUU se ha cansado de ella e incluso podría atacar territorio de un estado de la UE.
EEUU también tendrá que hacer cambios si quiere hacer frente a la competencia china. China es la segunda economía mundial, su nivel tecnológico ya está muy cercano a los de EE.UU. y su población es más de cuatro veces la del país norteamericano. La única posibilidad que tiene EEUU de mantener su liderazgo es seguir "dopándose" mediante la atracción sostenida del mejor talento extranjero, como siempre han hecho. Si las restricciones en la concesión de visados tecnológicos anunciadas por la administración estadounidense para satisfacer a su electorado llegan a interrumpir la entrada de talento, en poco tiempo China se convertirá en la primera potencia mundial. Igualmente, si EEUU quiere seguir disfrutando del "privilegio exorbitante" de que la moneda de reserva global sea el dólar, deben respetar la independencia de la Reserva Federal y de su gobernador.
Europa renuncia a ciertas políticas progresistas. Pero EEUU también tendrá que renunciar a algunas políticas inspiradas por el movimiento MAGA. El rasgo común es que ninguno de los dos bloques puede permitirse actuar al margen del resto del planeta. Estamos descubriendo que no sólo los estados nación europeos son demasiado pequeños para llevar a cabo las políticas que piden sus electores, sino que incluso los grandes blogs, que creíamos más soberanos, tienen dificultades para hacerlo. Esto muestra los límites de lo que las democracias pueden ofrecer a sus ciudadanos en nuestro mundo globalizado.