¿Qué haríamos sin el turismo?
El Informe Fénix —del cual soy coautor— ha conseguido generar debate. No tanto como querríamos, pero sí más de lo que esperábamos. En este artículo querría responder algunas de las críticas que está recibiendo de manera más recurrente.1. El PIB per cápita no es (tan) importante. Algunos autores han sugerido que el hecho de que un sector productivo crezca a base de atraer una gran cantidad de inmigrantes pagándoles poco reduce las medias de productividad (del trabajo, por hora trabajada) y de renta, pero que esto no implica necesariamente ningún perjuicio para el resto. Andreu Mas-Colell, por ejemplo, escribía en el ARA: “Hago constar que esto no significa necesariamente empobrecimiento, ni para los autóctonos ni evidentemente para los inmigrantes”. Xavier Sala i Martín ha sugerido lo mismo enfatizando que el PIB per cápita es una media, y que, por tanto, puede bajar sin que la situación de muchos se vea afectada. Este argumento olvida un efecto que todo el mundo puede observar: el impacto del aumento de la población sobre el acceso a la vivienda y a los servicios públicos: “Si yo soy pobre pero el inmigrante lo es más, me quita la beca comedor”. Cuando tenemos en cuenta estos impactos, me temo que el crecimiento de los sectores poco productivos sí que comporta —necesariamente— un empobrecimiento muy general. (Más técnicamente, la crítica también olvida el efecto Balassa-Samuelson, de acuerdo con el cual los salarios de la mayor parte de los sectores de la economía dependen de los salarios en los sectores exportadores, pero este es un argumento para economistas académicos.)2. El derrotismo. Francesc Reguant ha destacado el tono delInforme: “querría expresar mi sorpresa sobre el tono extraordinariamente negativo del informe [...] Esta visión catastrofista es claramente exagerada e imprudente”.
Ciertamente, el Informe sostiene que la actual trayectoria de la economía catalana es insostenible. Pero no dice de ninguna manera que todo vaya mal. De hecho, dedica un apartado a poner de manifiesto que, contrariamente a lo que se nos repite muy a menudo, la industria catalana está experimentando un crecimiento tan positivo como la vasca en términos cuantitativos y más positivo en términos cualitativos. Teniendo en cuenta que el peso de la industria triplica el del turismo, ¿esto es catastrofismo?3. El turismo. Una crítica recurrente se refiere a una supuesta criminalización del sector turístico. A menudo, la defensa del sector se expresa con alguna formulación de la pregunta con la que titulo este artículo. Por ejemplo, la Federación Intercomarcal de Hostelería, Restauración y Turismo ha publicado un comentario sobre el Informe que en general es muy ponderado pero que incluye la siguiente frase: “(El Informe) no responde la pregunta esencial: ¿qué modelo alternativo realista sustituiría el peso actual del turismo? Sustituir un 12-15% del PIB requiere décadas y una alternativa concreta”.Se trata de una pregunta recurrente que no hace sino justificar la persistencia de un sector de muy baja productividad basándose en su dimensión, como si esta no constituyera una razón adicional para enmendarla. Es importante, pues, responderla con claridad.Para hacerlo, olvidemos por un momento que estamos hablando del turismo y supongamos que el Informe Fénix se refiriese al cambio climático y a la necesidad de frenar las emisiones de CO₂ (entre otros gases de efecto invernadero). ¿Tendría sentido que alguien lo cuestionase con la pregunta “¿Qué haríamos sin el CO₂?”
Efectivamente, no haríamos gran cosa, porque, para empezar, el CO₂ es necesario para que las plantas puedan efectuar la fotosíntesis y, por lo tanto, soportar todas las formas de vida superior. Pero es que sin CO₂ tampoco habría plantas, porque la Tierra sería una bola de hielo con una temperatura media de -18°. Ahora bien, no me imagino a nadie haciendo esta pregunta, porque todo el mundo sabe que la lucha contra el cambio climático no pretende eliminar el CO₂ atmosférico, sino reducir el ritmo de las emisiones que hacemos. Y es que precisamente el Informe Fénix no pretende eliminar el sector turístico ni, en general, los sectores productivos de salarios bajos. Lo que propugna es frenar su crecimiento y, en la medida de lo posible, revertir el que han tenido en los últimos años. Exactamente lo que nos proponemos respecto del CO₂.Siendo más finos, el Informe Fénix no se manifiesta contra el turismo, sino contra el turismo de baja productividad. ¿Es posible un turismo de más productividad? El Informe deja claro que sí, y el camino es el modelo de Barcelona, ya que su turismo es mucho más productivo que el de sol y playa. ¿Y por qué lo es? Porque su capacidad está limitada muy por debajo de la demanda en temporada alta. Por eso el Informe Fénix propone reducir la capacidad del turismo de sol y playa, no dejar la costa catalana sin su actividad económica principal, lo cual sería un disparate; no tan grande como pretender dejar la Tierra sin CO₂, pero un disparate al fin y al cabo.