El hombre más sexy del mundo
Oigo decir “Ábalos” y me invade una especie de ardor amoroso irrefrenable. La pasión es tal que compromete mi papel, hasta ahora inmaculado, de esposa y madre. Ábalos, luz de mi vida, fuego de mis entrañas, etcétera. Á-ba-los: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde la punta del paladar hasta tocar los dientes.Ábalos y Koldo, leemos en el ARA, “convinieron” una “remuneración mensual” de 10.000 euros para atender los gastos fijos del exministro. “Gastos fijos”, qué expresión tan sexy. Pero es que en estos gastos fijos no entraban “otras cantidades” como “pagar el piso de la expareja del exministro o el alquiler de dos chalets en la costa”. Ábalos le pagaba el piso a la ex. Esto es ser un hombre como Dios manda, tú. Y si tenemos a la ex con la vida resuelta, no lo tenemos todo hecho, porque la leyenda continúa. ¿Qué más le preparó, el sexsymbol? Lo leemos también en el diario: “desplegó toda su influencia” para que ella fuera contratada, con la finalidad de que “percibiera un sueldo sin tener que trabajar”.
A mí un hombre (o una mujer) me hace un contrato para cobrar sin trabajar y se lo doy todo. Es la cosa más erótica que me podría pasar a lo largo de la vida. Recibir una nómina sin tener que hacer mucho más que regar las plantas. Si cobrar por trabajar es algo que nos ilusiona cosa mala, cobrar por no trabajar y encima de un hombre que tiene un tanto para gastos fijos me podría llevar al paroxismo. Le dedicaría poemas, literatura del yo e incluso una versión del Kama Sutra castellano. Ahora sufro por esa mujer. ¿Cómo ha quedado, ahora que Ábalos entra definitivamente en la cárcel? ¿Cómo lo resolverá, esto del piso y el trabajo?