Dos Joans: Pons Bover, Moragues Roca
San Jorge también es la fiesta de la diversidad (y por eso se dice San Jorge, y no Día del Libro o cualquier otra cosa). Esto quiere decir que también es fiesta para los libros que quizás no se ven por todas partes durante la –feroz, no nos engañemos– campaña de promoción previa al Gran Día. Que se vean menos no quiere decir que sean menos buenos: al contrario, son más los libros excelentes que no llegan a ser conocidos por aquello que llamamos el gran público, que no aquellos que sí que lo consiguen. La diversidad, precisamente, se produce dentro de la parte del bosque que no captamos a primera vista. “¡Ay, si me hubiera casado con el farero!” es una frase que Joan Pons Bover, autor de la novela Com voleu, germans, que canti (que toma el título de un verso de una canción tradicional ibicenca, popularizada por los grandes Uc) oyó decir a su madre en muchas ocasiones. La mujer se refería a un enamorado que tuvo, con un oficio tan literario ya de entrada como el de farero en el faro de la Mola de Formentera. A partir de esta anécdota familiar verdadera, Joan Pons Bover levanta un doble relato en el presente, con un hermano y una hermana que comparten los años de vejez en un geriátrico, y en el pasado, cuando se centra en los años de juventud de estos dos personajes. Publicada por el sello Illa Edicions, Com voleu, germans, que canti es una defensa del valor de la memoria y una exploración de los afectos como fundamentos de la identidad de las personas, además de una inmersión en la historia reciente, de la Guerra hacia aquí, de las Baleares y Pitiusas, islas que nunca han sido de la calma y sí bastante brutales. Pons Bover ya había publicado dos novelas muy buenas (Un incendi al paradís, en 2016, y Tàni i els vius, en 2019). Trabajada con la conciencia y la exigencia del mejor oficio, Com voleu, germans, que canti es la mejor de las tres e incorpora lecciones bien aprendidas de Antoni Vidal Ferrando (maestro, amigo y vecino de la literariamente prodigiosa villa de Santanyí, de donde también son Blai Bonet, Bernat Vidal i Tomàs o Antònia Vicens).Primero fueron las estrellas es la primera novela del joven Joan Moragues Roca, y funciona como una columna vertebral que enlaza la insomne historia (¿de amor?) entre una enfermera y un enfermo terminal con el caso del científico que descubrió las aplicaciones del gas mostaza sin ser lo suficientemente consciente de su potencial bélico. Estas historias principales dan cabida a otras pequeñas y grandes historias, cabos sueltos o de trama, ideas y fulguraciones, que habrían podido correr el riesgo de la dispersión pero que toman cuerpo y sentido ante los ojos del lector, contento de leer por fin algo verdaderamente diferente, gracias, entre otras cosas, a un estilo lírico que juega a fondo la confianza en la lengua catalana. Publicada por Angle y ganadora del Premi Ciutat de Palma Llorenç Villalonga (un galardón que también obtuvo Joan Pons Bover con Tània i els vius), Primero fueron las estrellas es el debut de un autor que puede hacer literalmente lo que quiera en el futuro, y entonces presumiremos de haberle seguido desde el primer libro.