Pasteras en Baleares

La llamada ruta argelina del Mediterráneo, por la que han llegado hasta la fecha más de 4.300 personas a las costas de Baleares (el triple que hace apenas cuatro años), se ha consolidado, en buena medida, como consecuencia del conflicto diplomático entre España y Argelia, tras el giro de la política del gobierno español sobre el Sahara Occidental ( apoyo explícito en el plan de autonomía de Marruecos). Esto hizo que en el 2022 Argelia, tras llamar a consultas al embajador español, rompiera el tratado de amistad con España.

Esto ha contribuido de forma importante al aumento del tráfico de personas en esta ruta de la inmigración ilegal, que además es una de las más peligrosas que existen entre las que atraviesan el Mediterráneo. De su consolidación, y de la existencia misma de estas rutas, tiene buena parte de culpa la legislación europea, como le hemos oído explicar en Catalunya Ràdio a Margalida Capellà Roig, profesora de derecho internacional, derecho de la UE y derechos humanos en la UIB, y portavoz de la ONG Baleares Acollim. Capellán no duda en calificar de "racista" la legislación europea, abierta a conceder visados ​​de entrada a inmigrantes procedentes de distintos lugares del mundo, como los latinoamericanos, pero cerrada cuando se trata de países africanos. De ahí –y, mirando más atrás, de los efectos de las colonizaciones y descolonizaciones europeas en África– el incremento de las llegadas en patera de personas procedentes de países subsaharianos. Una Europa hoy miedosa y desvertebrada políticamente, presa fácil de las extremas derechas y de su presión, que también va en aumento. Una Europa que oprime a negros y pobres, a los oprimidos de siempre, a los más fáciles.

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Como también alerta la profesora Capellà, la otra vertiente urgente del problema es que las llegadas de pateras aumentan, pero los recursos para gestionarlas no, y eso pone en tensión a Baleares, como años atrás ocurrió con Canarias. Las islas son islas, lo que significa que son limitadas por definición, tanto en lo que se refiere a territorio como a capacidad, servicios, infraestructuras, etc.

Esta evidencia, sin embargo, no debería ser utilizada por la presidenta Marga Prohens para alimentar un discurso demagógico que busca utilizar una cuestión esencial para el futuro de Baleares, como es la inmigración, para enfrentarse al gobierno español y hacer así su aportación a la guerra del PP para derribarlo. Dicho de otro modo, el papel de Prohens es meramente servil y, en la misma situación, si quien gobernara en Madrid fuera el PP, la propia presidenta haría un discurso completamente distinto. Por otra parte, la demagogia de Prohens es aún más evidente cuando ella misma, y ​​su gobierno del PP controlado por Vox, legislan para obviar dichas limitaciones de Baleares y dan vía libre para construirlas y urbanizarlas de cabo a rabo, sin control ni medida. Las políticas de inmigración deben consensuarse con todos excepto, precisamente, con la extrema derecha. Sea cual sea.